León Arled Flórez – Historiador colombo-canadiense.
La libertad de prensa, desde Manuel del Socorro Rodríguez (1758-1819) y Antonio Nariño (1765-1824), precursores del periodismo colombiano, estuvo intrínsecamente ligada a la lucha por la independencia y la emancipación social del país.
La noción de libertad, a pesar de su ambigüedad, históricamente no opera en abstracto, ni funciona aislada.
Desde la Francia revolucionaria de 1789, la Liberté, égalité et fraternité, no era una consigna gratuita; la noción de libertad estaba ligada a la igualdad y a la fraternidad social y humana.
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La gran prensa colombiana, reclamando una libertad exclusiva y excluyente, ha disociado la noción de libertad, de las nociones de igualdad y de fraternidad. He ahí las raíces de la incomprensión y de la oposición; he ahí las causas de los desafueros, y de su aversión con las reformas sociales, políticas y económicas del nuevo gobierno.
Pregunta: ¿Quién más que el presidente tiene el derecho y la obligación de aclarar los infundios y de responder a los interrogantes y denuncias de la prensa, sobre todo cuando se trata de cuestionar a su gobierno? Demandar en ese contexto tolerancia al presidente Petro, cuando este último cuestiona o desnuda la falta de objetividad o la veracidad de lo que la gran prensa difunde, es una forma grosera de mandarlo a callar.
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No se trata de pedir a la prensa que mire a otro lado – como era la usanza de la gran prensa en el anterior régimen -, cuando el gobierno actual equivoca sus cálculos, o la embarra en sus nombramientos y pronunciamientos, no! Toda crítica expuesta objetivamente, sin cizaña o sin sesgo, es necesaria y constructiva. Cosa distinta es hacer oscuras las cosas claras, y distorsionar el programa, las intensiones, el accionar, y en particular las reformas sociales del gobierno.
Atacar a ultranza y sin mesura todo y a toda hora; lo que hace, dice y se les ocurre que debió hacer o no hacer el gobierno; no busca sino enfurecer la gente, para generar el caos e insubordinar el país.
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Decirle a la gente que las reformas del gobierno son para afectar la vida y el bolsillo de los colombianos; que son para destruir el país, no es más que una forma de mentir, de desinformar y de manipular a la opinión pública.
Si el carácter privado del monopolio o del oligopolio restringe la libertad económica y de empresa, el carácter privado del monopolio o del oligopolio de la gran prensa, también restringe la libertad de información y de expresión.
Razón tiene la senadora Piedad Córdoba al reclamar por un debate en torno a los abusos de la gran prensa, y en denunciar la asimetría de esta, con los medios públicos y con los medios alternativos de información.
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La libertad, cualquiera que sea, es un sofisma de distracción si no está basada en la igualdad de derechos, sociales y políticos. La libertad de prensa no puede ser un argumento para mentir o para distorsionar la información. El periodismo debe ser un oficio democrático, objetivo, independiente y riguroso, de información y de-liberación; y no el vocero político de un régimen derrotado, que finge respetar la democracia o la libertad de prensa, solo cuando gana las elecciones.
No obstante, el gobierno no debe desgastarse en TV hacer aprobar y, sobre todo, en ejecutar las reformas sociales y políticas prometidas. Solo entonces, no se acabará, pero cambiará de foco la diatriba, al cambiar también la asimetría del poder y de la información.
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No resulta fortuito, que en medio de la pugna y de la controversia; que en medio de la maraña de información y desinformación, haya gente que parece no tragar entero: ¡Tenemos el mejor presidente – dijo con indignación una oyente en la W- radio a Julio Sánchez Cristo (01-02-2023) -, y el problema de los medios, agregó la señora, es que tenemos el mejor presidente! Es precisamente por eso, digo yo, que aunque les queda de para arriba, y el pueblo no lo va a permitir, a Petro lo quieren tumbar. Por eso mismo, no se puede olvidar que la tolerancia; esa que le reclaman al presidente para callarlo, es – como escribió Silvio Rodríguez -, la pasión de los inquisidores!

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