Por Carlos Tobar.
La economía colombiana tiene grandes dificultades para financiar los planes de inversión, especialmente los orientados a atender programas sociales (salud, educación) y los desarrollos en infraestructura de transporte y energía. La agobian déficits importantes en el frente fiscal y en la cuenta corriente de comercio internacional. Para suplir los faltantes los gobiernos han debido acudir al endeudamiento tanto externo como interno. En buena medida, este cuello de botella obedece a la insuficiencia del ahorro interno, o sea a la capacidad de crecimiento del aparato productivo nacional (industria, agricultura, servicios, transporte, comunicaciones…)
Si bien, ese es un problema que aqueja a todas las economías a nivel mundial, sobre todo después de la crisis del año 2008, las grandes potencias económicas, Estados Unidos, Comunidad Europea, Japón y China han venido utilizando el mecanismo de “alivio cuantitativo” (QE) que, consiste en la emisión sin respaldo de grandes sumas orientadas a comprar deuda de sus gobiernos y productos financieros de grandes bancos y fondos de inversión para darle liquidez y dinamizar el mercado. Lo pueden hacer porque sus monedas son fuertes, es decir, su valor depende del respaldo que les dan aparatos productivos sólidos y, porque las emiten sus bancos centrales que, fundamentalmente reciben el respaldo de gobiernos poderosos en el mercado mundial.
En la actualidad, en los Estados Unidos se está librando una fuerte discusión, planteada por tendencias políticas progresistas, lideradas por Bernie Sanders, excandidato presidencial y Alexandria Ocasio-Cortez, congresista del partido demócrata por Nueva York para que, el “alivio cuantitativo” sea usado no solo para apoyar al gobierno o a los grandes bancos, sino que, se financien a largo plazo programas en el sector social y productivo no monopolista. Llaman su propuesta la Teoría Monetaria Moderna (MMT, por sus siglas en inglés), desarrollada por el economista norteamericano Randall Wray, quién sostiene que “Un Gobierno soberano simplemente no se puede quedar sin dinero porque es el responsable de emitir moneda y puede endeudarse lo que haga falta.” Afirma, además, que “El gasto público debe hacerse en áreas que no estén en pleno empleo ni hayan agotado su capacidad porque, de lo contrario, se genera inflación. Pero la norma no debe ser la austeridad, como nos han hecho creer.”
De manera paralela, están dando la discusión sobre la obligatoriedad del pago de impuestos por los sectores más ricos de la sociedad quienes, durante los últimos 30 años, por distintos factores, han venido evadiendo, en proporciones importantes, esa obligación social. Una de las consecuencias ha sido el crecimiento desaforado de los déficits fiscales, por qué si no pagan los que ganan, ¿quiénes podrán financiar los ingresos del estado?
Esa discusión para Colombia es de suma importancia, dado que, sin tener la fortaleza de la economía norteamericana, si traza una orientación para el manejo macroeconómico de un país en desarrollo como el nuestro.

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