Las obras intangibles no generan, en la crítica del común, concepto favorable para ningún alcalde por elección popular en Colombia.
Las millonarias Inversiones en cemento, así, no sean necesarias o no respondan a una necesidad social, generan el aplauso de quienes están pendientes del Ejecutivo, por simple costumbre calentana.
Los días que restan del año y las primeras semanas del entrante, son propicios para estas evaluaciones, generalmente superficiales, por que nunca están sujetas al comparativo con el plan cuatrienal de desarrollo, como debía de ser dentro de la lógica natural.
Esto para el caso de municipios con cierta densidad de población (Neiva, Garzón, Pitalito, La Plata) para el caso del Huila, en los restantes (33) El Ejecutivo y El Legislativo, éste dependiente absoluto de Aquel, hacen y deshacen, con el erario y absolutamente NADIE solicita explicación o aclaración alguna.
NEIVA
La Administración de la capital del Huila, generó como particular característica, la asignación de contratos a través de organización nacional, criticada por unos y a lavada por otros. Concluyó obras abandonadas por su antecesor que condujo a la animadversión de unos y aplauso de otros. Mantuvo la paz política consecuencia del debilitamiento filosófico de los partidos. Impulso el mejoramiento locativo de los centros educativos. Mejoró el concepto de ciudad ante el país y la visión física ante residentes. Armanizo procesos de legalización de sectores periféricos urbanos y buscó cumplir al máximo, el Plan de Desarrollo Municipal.

ÁREA RURAL
La población rural tuvo, de la Administración saliente, apoyo en diferente forma, especialmente impulsando acciones de progreso y aprovechamiento del potencial productivo, como el café.
El Ejecutivo exterioriza satisfacciones por el apoyo de la población campesina a sus iniciativas, pero consideró larga la lista de acciones por desarrollar.
