Por Aníbal Charry González.
El ingrávido Comisionado para la Guerra, que no para la Paz, de este torpe gobierno de Duque, Miguel Ceballos, después de las chapuceras mascianadas (de Macías, claro), y maritzanadas (de la senadora Maritza Martínez del partido de la U para desbaratar el quórum en el Senado a cambio de mermelada para que no se rechazaran las objeciones a la JEP), ha salido a cobrar como un triunfo del Gobierno tal acto de marrullería, en medio de la jarana de la jauría del Centro Democrático, encabezada por la histérica senadora Paloma Violencia, cantando anticipadamente que las objeciones fueron aprobadas y por lo tanto excluidos los artículos objetados del articulado de la Ley Estatutaria de la JEP, y de contera, empantanado como embusteramente se buscaba su funcionamiento.
Este farfullado triunfo del Gobierno no es más que pírrico y mentiroso, pero no en el sentido en que lo entiende la mayoría de la gente, de ser irrisorio, sino costoso para el país y su imagen internacional, que recuerda el origen de la palabra en la victoria del rey Pirro de Epiro en la antigua Grecia, que después de derrotar a las legiones de la república romana donde resultó totalmente diezmado su ejército, afirmara: “otra victoria como esta y volveré a casa solo”. Que es lo mismo que podría decir este Gobierno: otro triunfo como el que declara Ceballos para tratar de liquidar la JEP, llevándose de calle la Constitución y los mismos acuerdos de paz; y el gobierno de Duque pasará a la historia como el más incompetente, mañoso y de dominguillo pérfido, que en mala hora llegó a la Presidencia de Colombia.
Porque no otra cosa se puede deducir de tamaña trapacería en el Senado orquestada por el Gobierno que dejó al descubierto su perverso objetivo cuando fueron derrotadas las objeciones en la Cámara de Representantes, de tratar de cualquier manera que fueran aceptadas en el Senado, para salir a decir como lo ha hecho Ceballos, de que como no fueron rechazadas en ambas cámaras, los artículos objetados dejaban de existir jurídicamente. Lo cual es absolutamente mentiroso, porque al quedar en manos de la Corte Constitucional la decisión final sobre las objeciones, estas se considerarán inexorablemente rechazadas, sea porque hubo legal votación en ambas cámaras, o porque como tantas veces se ha dicho con sólido soporte jurídico, las objeciones no fueron por inconveniencia, sino por inconstitucionalidad cuando ya la Corte había dado su veredicto de constitucionalidad.
Está claro que lo que busca la perfidia del Gobierno uribista, cantando anticipadamente un triunfo pírrico y mentiroso, es seguir dividiendo e incendiando y desinstitucionalizando este país para que continúe la violencia y reinar políticamente sobre la sangre del pueblo colombiano, para lo cual ya se ha acudido a chuzar y a amenazar a la Corte Constitucional, como se hiciera otrora con la Corte Suprema con sus condenas por parapolítica. Es la vuelta de la política siniestra del todo vale del régimen para socavar de manera infame el Estado de derecho e imponer el estado de opinión que tanto le gusta al primo del capo Escobar.

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