Por María del Carmen Jiménez Las disputas políticas entre ególatras y prepotentes suelen ser desgastantes, ruidosas y poco productivas. Son peleas por quien brilla más en lugar de que región o país construimos Sin propuesta en un mar de discrepancias sutiles - TVNOTICIASCOL

Sin propuesta en un mar de discrepancias sutiles

Actualidad Columnistas

Las disputas políticas entre ególatras y prepotentes suelen ser desgastantes, ruidosas y poco productivas.

Son peleas por quien brilla más en lugar de que región o país construimos.

Lo mejor es no amplificar el espectáculo. No replicar insultos y no comentar desde la rabia. Los prepotentes viven de la reacción.

Se debe recentrar la discusión en propuestas:

-¿Qué propuestas concretas hay, para la gente del Huila por parte de quienes aspiran a la Cámara? Esto les desmonta el show.

-¿Qué compromisos están abandonando mientras se pelean?

-¿Qué impacto tiene su disputa en la vida de la ciudadanía? El ego no soporta la rendición de cuentas.

Es muy importante practicar y promover una ética del desacuerdo. No es callar, es confrontar con argumentos, no con descalificaciones. Hablar desde principios: verdad, dignidad, consecuencias, y no desde ambiciones personales. Eso desarma la lógica de ganar para imponer. Es mejor convencer para ganar.

Hay que evitar la personalización excesiva. Los liderazgos que escuchan, articulan, concertan y construyen son fundamentales y se deben poner en escena.

La prepotencia y egolatría olvida que la política es un bien público no una vitrina. Nuestro deber es exigir altura, humildad no aplaudir pugnas. Los egos desgastan por eso se vale tomar distancia para priorizar el bienestar colectivo.


Por María del Carmen Jiménez

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.