Por: Carlos Tobar
Rebeliones de los pueblos latinoamericanos, contra los regímenes inicuos de corte neoliberal, se suceden en cadena a lo largo y ancho de nuestro territorio. Chile, el último, el país paradigmático del modelo económico y social de desigualdad extrema, está incendiado por la indignación acumulada en más de 45 años de saqueos y vejámenes; el detonante ha sido el alza del valor de la tarifa en el metro de Santiago, esta medida ha sido la gota que derramó la copa de la paciencia ciudadana. Ni con el anuncio del retiro de la medida, el gobierno neoliberal de Piñera –uno de los potentados engordados en este siniestro modelo–, ha podido controlar la insubordinación social.
Ayer, fue Ecuador, donde el traidor presidente Lenin Moreno pretendió imponer otro de los paquetazos que el gran capital financiero mundial –el verdadero beneficiario de los regímenes neoliberales–, ha venido imponiendo contra los sectores de la producción y el trabajo nacionales. Ese paquetazo imponía –como en Colombia ya lo hicieron–, por orden del Fondo Monetario Internacional FMI, el precio de los combustibles a nivel de valores internacionales, como si el petróleo ecuatoriano o colombiano, no fueran extraídos de nuestro subsuelo a precios irrisorios, mientras nos obligan a pagarlo para consumo interno al precio de monopolio que “exigen” las multinacionales petroleras. El levantamiento popular que tuvo como base principal la organización indígena ecuatoriana, no obstante, ser fuertemente reprimidos por el gobierno vendido a los intereses extranjeros, terminó obligando al retiro de la medida.
Esta semana, en Honduras, el pequeño país centroamericano, la oposición democrática al régimen corrupto y antinacional de Juan Orlando Hernández, cuyo hermano Tony, ha sido condenado en una corte de Nueva York por el delito de narcotráfico, denuncia la pretensión de Hernández de establecer una dictadura para negarse a entregar el poder. La rebelión ciudadana ha estallado por todas partes, para ver de impedir que el gobierno de los Estados Unidos, apuntale al corrupto en el gobierno. Recordemos que hace unos años, con la ayuda del gobierno norteamericano, militares traidores derrocaron al gobierno legítimo de Manuel Zelaya, uno de los hoy integrantes de la oposición hondureña.
Pero, la insatisfacción con los regímenes neoliberales es generalizada. Argentina, Perú, Brasil, Panamá, El Salvador, Guatemala, México y los mismísimos Estados Unidos están siendo sacudidos por la indignación ciudadana. A las élites beneficiarias de este régimen corrompido las asedian las tormentas populares.
En Colombia las pretensiones del gobierno corrupto son similares a las del resto de América. Aquí, también nos amenaza el paquetazo del FMI: los aumentos mensuales de los combustibles, de las tarifas de energía, agua, aseo, gas, el creciente desempleo, la supresión del derecho a la pensión, etc. Estas elecciones deben servir para mostrar nuestro descontento con el sistema de desigualdad que nos agobia. Los invito a votar a conciencia por aquellos candidatos de la oposición democrática que tienen como bandera la lucha contra el monstruo neoliberal.
