PROCESO FALLIDO

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Por Aníbal Charry González

El adoptado por el consejo directivo de la Caja de Compensación Familiar  para tratar de recuperar su maltrecha credibilidad por los sucesos de carácter penal que ya son de dominio público, particularmente en la designación del nuevo director. Y digo fallido, así lo elijan rápidamente del plexo de los 10 finalistas de más de una centena que se presentaron a la convocatoria pública que se hizo, -que está por verse por la división que existe en el consejo para ponerse de acuerdo para el efecto que exige una mayoría calificada de 7 sobre 10 de sus integrantes-, por cuanto no pudo escogerse peor procedimiento selectivo para garantizar transparencia y credibilidad en el mismo.

Para empezar, nunca se conoció un acuerdo del consejo directivo que se sepa, estableciendo unas reglas claras para designar al nuevo director, pues lo que se sabe es que escogieron un híbrido entre convocatoria pública y concurso de méritos con ponderación de cada uno de los consejeros con toda su carga de subjetividad, y el agravante de que en forma cerril  discriminaron, arrasando con el derecho a la igualdad a los mismos funcionarios de la Caja so capa de falsa transparencia, desnaturalizando al rompe su carácter de convocatoria pública, lo que permitió por supuesto la judicialización del proceso para convertirlo en un semillero de pleitos como ya ocurrió, que serán cosecha una vez designen al nuevo director con la subjetiva meritocracia que aplicarán a su amaño de acuerdo a sus apetencias, como ya es historia por ejemplo en la Universidad Surcolombiana, donde demandaron todas las elecciones de rector por la nociva politiquería en detrimento de la institución universitaria.

No pudo ser más desastrado el proceso adoptado que no permitirá rescatar reitero la credibilidad institucional en la selección del director por la palmaria politización de un hecho que debió estar ajeno a esta endemia corruptora que se advierte en la selección de los 10 de marras, casi todos con trayectoria política y padrino de por medio, lo cual per sé no es malo porque hay muy buenos candidatos  que podrían actuar con independencia pero sin credibilidad para el rescate de la Caja, porque precisamente el fallido proceso de selección provino de quienes, gústeles o no, ante la opinión pública no tienen credibilidad contaminados por los mismos hechos que dieron al traste con su anterior director.

Por eso, el Consejo Gremial  recomendó fallidamente, -porque la arrogancia y la soberbia pueden más que el sentido común y la prudencia-, que se hiciera un verdadero concurso de méritos que condujera una organización  cazatalentos de fuera del departamento para la selección de los candidatos, que así fueran los mismos que el consejo seleccionó, no tendrían el sello de la influencia politiquera que se advierte rescatando la credibilidad del proceso. O haberse dado la pela el consejo, sin alardes de falsa transparencia y meritocracia para designar al nuevo director de acuerdo a su facultad legal y estatutaria, pues con cualquiera de estos procedimientos se hubiera mantenido como se mantiene, la crisis de credibilidad sobre la Caja.

Comentarios

1 thought on “PROCESO FALLIDO

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