Por Carlos Tobar.
Se realizó en Armenia una gran movilización de caficultores de todo el país que, convocados por Dignidad Cafetera –una organización independiente de productores pequeños y medianos– expresa con este acto ciudadano la profunda insatisfacción con la actual situación del sector. Que no es una cualquiera. Como en el año 2013 o en tantas otras oportunidades desde que, en 1989 se rompiera el Pacto Internacional del Café, tiene a las 560.000 familias cafeteras frente a la amenaza de quiebra pues los precios de venta del grano no alcanzan para cubrir los costos de producción. Así de simple.
Esta situación de empobrecimiento progresivo de los productores de café en Colombia y en el mundo, es producto de la aplicación de la política de “libre comercio” que, desde comienzos de la década de los 90 del siglo pasado, se viene aplicando por parte de 4 grandes multinacionales de comercio, Nestlé (Bonka), Sara Lee (Marcilla), Kraft/Philip Morris (Saimaza) y Procter & Gamble, quienes controlan ya el 75% del mercado mundial. Esa condición oligopsónica (pocos compradores muy grandes y muchos productores muy pequeños) ha terminado imponiendo precios de compra irrisorios para un producto que, además, se comercializa como materia prima con poco o ningún proceso que agregue valor al grano. Sumémosle los creciente costos de producción interna y una institucionalidad que, por su inoperancia comercial, entrega, inermes en manos de los compradores, intermediarios de las grandes multinacionales, a los caficultores, especialmente los más débiles.
De allí que, la movilización tenga como reivindicaciones los siguientes puntos: 1. Un apoyo del gobierno nacional al precio interno, que tenga como piso base ochenta y cinco mil pesos m/cte. 85.000 por arroba, que cubra costos de producción e incluya una tasa de utilidad para el productor. 2. La creación de una organización de países productores de café suave, que exprese a las multinacionales y a los gobiernos de los países consumidores, la necesidad de mejorar sustancialmente los precios de compra de nuestro grano. 3. Un fondo de estabilización que tenga como esencia, la creación de mecanismos a través de los cuales se garanticen precios de sustentación y tasas de ganancia para el productor. 4. Un artículo en el PND que ordene la solución integral a las deudas vencidas del sector agropecuario. 5. Un artículo que defina que el crédito, para el sector productivo del agro, no podrá tener tasas de interés superiores al 5% anual. 6. Un artículo que permita la revisión de la institucionalidad cafetera, a fin de que cumpla con las obligaciones adquiridas cuando se creó y que realice la elección democrática de sus representantes cafeteros. 7. Un artículo que destine, por lo menos el 4% de los recursos del Plan Nacional de Desarrollo al sector Agropecuario, y del presupuesto nacional en igual proporción. 8. Un artículo en el PND que destine presupuesto para reactivar las plantas nacionales de fertilizantes, y acuerde con las compañías del sector, una ubicación en la zona central del país para reducir los costos. 9. Un plan para sustituir las importaciones de alimentos en un 50%. El capítulo agrícola del TLC debe ser revisado.
En síntesis, es definir como propósito nacional recuperar la soberanía nacional y la seguridad alimentaria de los colombianos

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