El 5 de octubre, vence plazo para que la firma contratista, Aliadas para el Progreso, coloque la capa asfáltica, de 26 metros sobre el segundo carril, en Pericongo, de la carretera Altamira-Timaná, averiado hace 2 años, por desprendimiento de tierra, durante la temporada de invierno.
La firma se negaba a realizar los trabajos, de recuperación del lugar, como responsable de ejecutar el proyecto 4G, Neiva-Pitalito-Mocoa-Santana, argumentando incapacidad financiera.
Sin embargo las exigencias del Ministerio de Transporte, la Agencia Nacional de Infraestructura y con el Instituto Nacional de Vías, como consecuencia de las exigencias de voceros comunitarios del Huila y el Putumayo, permitieron que ejecutara esa reparación, para acceder a exigencias de sesión del millonario contrato.
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LA POSIBILIDAD
La colocación de esa placa asfáltica, en ese lugar, evidencia la posibilidad de rehabilitar la movilidad vehicular entre el norte – sur del Huila y los departamentos del Caquetá y Putumayo, obstaculizada, por cerca desde hace 23 meses. Esa interrupción afecta la comercialización de pasajeros y carga, fuera de generar encarecimiento de costos para el sector transportador.
A lo anterior genera la facilidad Aliadas seda el contrato, que ganara en licitación, pero que no puede ejecutar por debilidad financiera.
GANANCIA
La ampliación y mejoramiento de la vía Cicana-Naranjal-La Guaira, entre Timaná y Altamira de 11.95 kilómetros se convierte en la única ganancia por el daño en el sitio Pericongo, porque al convertirse en variante fundamental, obligó al Poder Central, a responder, así fuera tarde, a los reclamos de la comunidad paciente y estólida.
El mejoramiento del tramo en referencia, tiene un costo superior a $9.212 millones y hacen parte de los $20.000 millones destinados por el Gobierno Nacional para superar la crisis vial en el sur del Huila. Los recursos restantes se utilizan para atender sitios críticos en tramos de las vías Pitalito-Acevedo, Altamira-Guadalupe y Tarqui.
La inversión comenzó con ampliación de la vía a lo largo de los casi 11.95 kilómetros, pero toda la estructura incluye una membrana geotextil, subbase, base estabilizada y riego doble, a obras de drenaje de agua en todo el trayecto.
El tramo estrecho y riesgoso identificado como “Periconguito” tuvo varias intervenciones y ahora es seguro, con plena estabilización de la montaña, identificándose la ampliación en 3 metros con un corte del talud cubierto con Geomanto, algunas terrazas, que estabilizan el terreno y garantizar la seguridad de los vehículos y viajeros.
