
Tomado de SEMANA
Una investigación de la Universidad de Boston dice que los niños menores de dos años y medio que usan los teléfonos inteligentes o tabletas tienen un retraso significativo en el desarrollo de sus habilidades visuales y motoras.
Para muchos padres, los teléfonos inteligentes y otros dispositivos móviles se han convertido en una niñera portátil. Bien sea en un viaje, esperando para una cita médica o en un restaurante, parece que estos aparatos calman la ansiedad y los entretiene, incluso, pareciera que ciertas aplicaciones aportan en su proceso de aprendizaje. No obstante, según un estudio de la Escuela de Medicina de la Universidad de Boston, el uso de estos objetos podría tener efectos adversos en la formación y el adecuado desarrollo de este grupo de edad.
La instructora clínica experta en desarrollo conductual pediátrico de esa universidad, Jenny Radesky afirmó que los peores efectos ocurren en niños menores de 30 meses (dos años y medio). “Estos dispositivos han empezado a reemplazar las actividades manuales de los niños, que son importantes para sus habilidades visuales, motoras y de los demás sentidos”, dijo Radesky a la publicación Pediatrics, una revista estadounidense especializada en medicina pediátrica. “Es mejor que jueguen con bloques de plástico y de colores”, añadió.
Si bien la Asociación Americana de Pediatría no ha establecido una guía para el uso seguro de estas tecnologías, según evidencia previa a esta investigación, los menores de 30 meses aprenden más de las relaciones con sus familias y pares que de la televisión u otros objetos. Así, el estudio pretende que los padres promuevan la interacción de sus hijos con otros niños de su edad, y que si les van a permitir a los niños jugar con tabletas o teléfonos inteligentes, siempre lo hagan en compañía de un adulto que medie entre el objeto y el niño.
