Por Aníbal Charry González
Y seguirá perdiendo con el elefante blanco de MERCANEIVA, desde su creación hace 18 años, gracias a la corrupción y falta de planificación para realizar las obras que requiere la ciudad, no obstante que, por fortuna la SUPERSOCIEDADES falló por ahora a su favor. Y seguirá perdiendo, porque el fallo solo la exonera del incumplimiento del acuerdo de reestructuración frente a la demanda de MERCASUR, pero no le da viabilidad a MERCANEIVA, que seguirá como toro de lidia amorcillado para vergüenza de los neivanos y bajo el control de los socios privados, o sea, en pie pero prácticamente muerto.
Por eso es un triunfo judicial de relumbrón, que mantiene el inextricable pleito, donde perderá Neiva al final, que solo podía resolverse con una conciliación que insólitamente se desechó: porque el acuerdo de reestructuración sigue vivo, cuyo plazo para su cumplimiento (10 años) vence en junio de este año, sin que el elefante blanco pueda ser viable al terminarse este de pleno derecho (art.35-1. Ley 550/99), viniendo la liquidación obligatoria de MERCASUR, donde Neiva es acreedor y tiene el 49% de los derechos sociales y el pasivo ha de pagarse con sus activos, es decir perdiendo literalmente la ciudad a MERCANEIVA. A propósito: si se sabía que el acuerdo terminaba en junio, por qué no se concilió al menos su prórroga para que el alcalde Lara pudiera tomar las medidas para su reactivación, demostrativo de que no se ha comprendido la magnitud del fardo jurídico que enfrenta la ciudad.
Y es que, además, para desgracia de Neiva, el pleito no terminó en cuanto a su responsabilidad administrativa al haber avalado como acreedor el acuerdo, porque si bien la exoneraron con el fallo de marras, al terminar su plazo en forma fallida, el empresario o cualquier otro acreedor podrá demandar la indemnización de perjuicios por su incumplimiento (art.38. Ley 550), aflorando nuevamente las pretensiones millonarias de las que supuestamente se ha librado. En suma siguió perdiendo el municipio, porque no se pudo reactivar el elefante blanco al terminar el plazo del acuerdo, y de contera impedir su liquidación, que en la práctica significaba estar pleitiando contra sí mismo, porque debía ser el más interesado en su reactivación que no pudo lograr la incompetencia de tres administraciones, y tampoco la de Lara porque no tendrá medios ni tiempo. Y por eso había que conciliar para que Neiva obtuviera el control pleno de MERCASUR con la adquisición del 100% de sus derechos, pagando el pasivo y los de los socios privados para hacerle una reingeniería que permitiera su viabilidad, sea con la que proponía Suárez, o una que presentara Lara, porque mantener el pleito y el toro amorcillado de MERCANEIVA no representa ningún triunfo tangible para la ciudad.
Lamentablemente en este país de pendencieros y recelosos, no se han entendido las bondades de la conciliación para resolver definitivamente los conflictos como realización espontánea del derecho e instrumento de paz, que he defendido con vehemencia como abogado y profesor de derecho, y por eso seguirá perdiendo la ciudad como en el caso de MERCANEIVA.
