Por Agencia 180 Grados
Los casos de corrupción, por sobrecostos y detrimento patrimonial ya son comunes entre los políticos y contratistas, bajo la mirada inicua de las autoridades fiscales. Este es el caso de la contratación, por parte de la Alcaldía del municipio de Aipe – Huila, de la remodelación del parque ‘Jesús María Aguirre Charry’, que inició con un rubro de 1.457.826.565 pesos y terminó costando cerca de 1.800 millones, recursos provenientes del Sistema General de Regalías. Pese a la exorbitante cifra, el contratista aún no la entrega y, para rematar, la estructura que soportaba la carpa de la tarima se desplomó el pasado 25 de diciembre. [Ver nota en vídeo:]
Con la caída de la estructura el pasado 25 de diciembre, ya son tres veces que se va al piso, solo en este 2017. Según Luis Quesada, uno de los miembros de la veeduría a la obra, en los días de la Semana Santa pasada se desplomó por primera vez; la segunda fue para los días de San Pedro y, la tercera, ahora en diciembre. La Alcaldía tenía planeado hacer la inauguración del parque el pasado 19 de diciembre, pero por cuestiones de tiempo no se hizo. De haberse entregado, señalaron, la caída de la estructura hubiese podido herir a quien se encontrase cerca.
Por estos días se cumplen ya 24 meses desde que el entonces alcalde Jesús Ernesto Álvarez López celebró el contrato de obra No. 432 del 23 de diciembre para la adecuación de este parque al Consorcio Arcón Parque 2015, y ser entregado en 60 días calendario. Al llegar la administración de José Sevel Castro Tovar a la Alcaldía, a este tiempo inicial, se sumaron cinco prorrogas: La primera se firmó el 5 de abril de 2016 por 85 días, la segunda fue firmada por otros 48 días, la tercera ampliación se firmó el 16 de enero de 2017 por otros 60 días, la cuarta concedida el 17 de marzo por 70 días y, finalmente, una quinta prórroga concedida el 23 de octubre pasado por 30 días. Fueron 353 días [aproximados 11 meses] que tampoco fueron suficientes para terminar la remodelación.
Además, entre la administración municipal y el consorcio han acordado cinco prórrogas de tiempo e igual número de suspensiones, todas por falta de planeación en trámites y demora en la adjudicación de permisos para finiquitar la ejecución del contrato. Todo esto ha conducido a dilatar el desarrollo del contrato y, de paso, en un posible detrimento patrimonial. Pese a los plazos dados, a la fecha, no se entrega aún la obra a la comunidad aipuna.
Las cuentas del contrato

El 18 de noviembre de 2015, cuando se dio apertura a la licitación pública del proyecto, solo se presentó un proponente: Consorcio Arcón Parque 2015, cuyo representante legal para entonces era el arquitecto Carlos Augusto Flores Murillo. Sin embargo, hasta septiembre de 2016, cuando se presentó la tercera suspensión de la obra, Flores Murillo renunció a la representación legal, pasando está a manos del ingeniero Miguel Andrés Valderrama.
180 Grados se comunicó vía WhatsApp con Carlos Augusto Flores Murillo, quien inicialmente aparece como firmante del contrato de remodelación del parque. El arquitecto aseguró que ha sido un contrato que los afectó mucho, porque la demora en los trámites con las entidades incrementó algunos costos, de los cuales no se podía generar gasto adicional. “Nos afectó mucho. Ya 10 meses para aprobar un adicional y ese trámite solo se hace por OCAD y en Bogotá”, subrayó.
En el contrato de obra, la Alcaldía de Aipe en 2015 estableció con el contratista la cifra de 1.457.826.565 pesos para la remodelación del parque. A este valor, se incrementaron 102.177.188 pesos para contratar la interventoría externa, razón por la cual en la licencia de construcción (Resolución No. 1 del 5 de enero de 2016) firmada por Gonzalo Arias Losada, secretario de Planeación, se estableció por 1.560.003.753 pesos. Sin embargo, en octubre pasado, el alcalde José Sevel Castro le adicionó al contrato 287.658.543 de pesos, con lo que la remodelación del parque terminó costando 1.847.662.296 de pesos. Una cifra exagerada, teniendo en cuenta que solo es una remodelación.
¿Improvisación y falta de planeación?
Las cinco suspensiones que se han presentado durante el desarrollo de la obra se deben a varios factores. La primera se hizo el 5 de febrero de 2016, según la cual hubo inconvenientes con los permisos que debió asignar la CAM para la tala de ocho árboles. Para la fecha, la autoridad ambiental no había realizado la visita para autorizar este procedimiento. La obra se reinició el 4 de abril del mismo año (es decir, dos meses después), pero adelantando otras obras mientras se resolvía el trámite.

El primero de junio de 2016, el desarrollo de la obra se suspendió por segunda ocasión. Nuevamente el tema es el permiso que debía dar la CAM al Consorcio para talar los ocho árboles identificados, según el diseño plantado en el contrato. La obra se reinicia el 23 de agosto [84 días después] con el otorgamiento de los permisos para la tala de los ocho árboles. Sin embargo, Edith Garzón Narváez, vecina de este municipio, aseguró a 180 Grados que terminaron talando no ocho sino 12 árboles.
Los obreros solo habían tenido 23 días de labores en el parque, cuando el Consorcio volvió a solicitar la suspensión del contrato, la tercera en el desarrollo del mismo. El 19 de septiembre de 2016, se suspendió la obra porque la administración municipal para aquel entonces debía entregar el diseño del mural que hoy, luego de 15 meses, aparece en la parte posterior de la tarima. Igualmente, luego de dar autorización para la tala de los árboles, la CAM le indicó al contratista una serie de obligaciones puntuales. Una de esas es la entrega de 200 plántulas de forestales nativas. El contrato lo reinician el 20 de octubre.

Pero solo pasan 22 días, cuando ya el 15 de noviembre de 2016 se anunciaba una cuarta suspensión del contrato. En esta nueva dilatación, el Consorcio pide más tiempo para la terminación de las instalaciones eléctricas, los murales artísticos, la terminación de los comedores informales y el montaje de la cubierta de la tarima. Las instalaciones eléctricas costaron, según el contrato, 92.123.305 pesos; los murales artísticos, 47.997.000 pesos; la terminación de los comedores informales, 133.972.765 pesos; y la cubierta para la tarima cerca de 77 millones de pesos. El contrato se reiniciaría el 10 de enero de 2017.
Cuatro meses después (el 20 de mayo de 2017) vuelve a ser suspendido el contrato de obra, la quinta ocasión. Para este periodo, el cual había avanzado ya en un 95%, según testimonia el acta 5 de suspensión, el recurso asignado ya no era suficiente para culminar el restante de la obra. La administración municipal aprobó el pasado mes de octubre la adición presupuestal de un poco más de 287 millones de pesos para que el contratista culminara el 5 porciento que aparentemente le falta para entregar la obra.

Esta cantidad de suspensiones y reinicios de obra, según los denunciantes, solo demuestra una excesiva improvisación en la planeación de la obra. “Llevamos dos navidades esperando la obra, no la han entregado y se cayó primero la estructuras del parque. Yo me pregunto, si hay un contrato en ejecución con demoras por más de dos años, ¿por qué el equipo jurídico de la administración municipal en cabeza del alcalde José Sevel Castro no toma las medidas necesarias? Debería aplicársele al contratista alguna sanción administrativa conforme al contrato por la demora en la entrega de la obra”, señaló Yoan Orlando Garay Díaz, uno de los denunciantes de la situación.
Presuntos sobrecostos de obra
Otro de los hallazgos son los exorbitantes valores que aparecen en el contrato de obra No. 432. Uno de los ítems revisados en la contratación fue la demolición con martillo neumático de 2.730 metros cuadrados de una placa de concreto. Según el documento revisado por 180 Grados, el valor estipulado es de 14.999 pesos por metro cuadrado demolido, lo que suma 40.947.270 pesos. Sin embargo, consultando en el mercado, este mismo trabajo no vale más de 10.000 pesos el metro cuadrado demolido. En este caso, habría un posible sobrecosto de 13.647.270 pesos.
Pero esta si es la más preocupante. El contrato especifica que se requieren 285 metros cuadrados, con un costo, según el documento, de 76.942.160 pesos. 180 Grados consultó en el mercado el precio del metro cuadrado de la lona poliéster recubierta con PVC para la instalación de la carpa de la tarima en el parque central, y encontró que por 1,40 x 1,00 Mts de este material, el valor es de 9.400 pesos, lo que equivale a una inversión de 2.679.000 pesos exactamente. Si se incluye el costo de la obra de mano para la instalación, que por caro sea tres millones, aun así habría un sobrecosto de cerca del 600 porciento.

Consultamos la opinión de Omar Franco Torres, gerente en el Huila de la Contraloría General de la Nación. El funcionario resumió que no está autorizado para referirse aún de este tema, pero que sí están trabajando sobre el caso. Quisimos consultar al alcalde José Sevel Castro Tovar para conocer su versión sobre estas presuntas irregularidades, pero no fue posible que nos concediera una entrevista. De muchas formas, este medio de comunicación trató de contactar al burgomaestre pero su jefe de prensa no pudo.
Los miembros de la comunidad anunciaron iniciarán las gestiones pertinentes para conocer el concepto de un ingeniero civil y así tener un mayor sustento de sus denuncias. En esa medida, las organizaciones sociales del municipio de Aipe están a la espera que las autoridades fiscales avance



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