HUELLAS DE GARRA EN FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO

Actualidad Cultura

Por Hugo  Mauricio Fernández /RecpSur.

El escritor huilense Amadeo González Triviño presenta el 30 de Abril del 2017, en la Feria Internacional del Libro de Bogotá, su libro “Huellas de Garra”, una compilación de crónicas acerca de las afectaciones sociales y ambientales del proyecto hidroeléctrico El Quimbo en la zona centro del Departamento de Huila. RecpSur dialogó con este gestor cultural garzoneño, director de la Revista Cultural Cuatrotablas, sobre algunos temas de los relatos que podemos encontrar en su más reciente publicación.

¿Por qué “Huellas de Garra”, qué dice ese título de su nuevo libro de crónicas?

Son pe­que­ñas he­ri­das que van que­dan­do sobre el cuer­po so­cial de nues­tras co­mu­ni­da­des, cuan­do el in­va­sor ex­tran­je­ro con la com­pli­ci­dad de nues­tra di­ri­gen­cia po­lí­ti­ca y la pa­si­vi­dad de sus ha­bi­tan­tes, ha ani­qui­la­do sus re­cur­sos na­tu­ra­les, ge­ne­ran­do con ello una si­tua­ción de des­pla­za­mien­to y de aban­dono, mal con­ce­bi­da por sus pro­pios ha­bi­tan­tes, cuan­do pen­sa­ron que era la re­den­ción del fe­nó­meno eco­nó­mi­co, al igual que eso era parte del desa­rro­llo de la post mo­der­ni­dad. Son hue­llas que lle­va­mos den­tro y que qui­sié­ra­mos rom­per algún día, para sen­tir el ali­vio de nues­tra lucha y ver rea­li­za­dos nues­tros sue­ños.

¿Cuál es la percepción que tienen los personajes de sus crónicas con respecto al acompañamiento y respaldo del Estado frente a la resistencia que ellos libran contra las corporaciones trasnacionales?

El Es­ta­do, como or­ga­ni­za­ción so­cial, ha per­mi­ti­do el arra­sa­mien­to de nues­tro en­torno. Ha fa­ci­li­ta­do la trans­gre­sión a aque­llos prin­ci­pios que se es­ta­ble­cie­ron como marco de re­fe­ren­cia Cons­ti­tu­cio­nal, y por tanto, la re­sis­ten­cia que ha sur­gi­do muy leve, por cier­to, no ha te­ni­do el res­pal­do ma­si­vo y to­ta­li­ta­rio de las co­mu­ni­da­des, y por eso no ha exis­ti­do un acom­pa­ña­mien­to ins­ti­tu­cio­nal, como era de es­pe­rar­se, por cuan­to esos fe­nó­me­nos per­so­na­li­za­dos de in­tere­ses par­ti­dis­tas y de poder, han ter­mi­na­do por con­ver­tir­nos en una so­cie­dad re­le­ga­da y ava­sa­lla­da por el go­ber­nan­te de turno, que nos ven­dió y nos en­tre­gó como sim­ples ratas de la­bo­ra­to­rio, al in­ver­sio­nis­ta ex­tran­je­ro.

¿Qué tipo de transformaciones ambientales y humanas se reflejan en el libro sobre Garzón y los municipios afectados, luego de la construcción de la hidroeléctrica El Quimbo?

Esta suma de cró­ni­cas que bus­can una apro­xi­ma­ción de la reali­dad con la fan­ta­sía, son parte de un re­fle­jo que que­re­mos trans­mi­tir de la forma como la so­cie­dad misma, re­cha­za el pro­yec­to, pero se aco­mo­da a él. De cómo las per­so­nas que re­sul­tan afec­ta­das y se en­cuen­tren de fren­te con la po­si­bi­li­dad de unos re­cur­sos de la noche a la ma­ña­na, su­fren las con­se­cuen­cias de esa im­pro­vi­sa­ción y le dan rien­da suel­ta a sus ex­pec­ta­ti­vas, por cuan­to el en­torno en el que han vi­vi­do y la forma como han asu­mi­do su papel en la vida, no les per­mi­te ir más allá del dia­rio vivir, o de una op­ción de rea­li­zar al­gu­nos de sus sue­ños, por efí­me­ros y tran­si­to­rios que ellos sean, sin con­si­de­rar su en­torno, su reali­dad y el de­ve­nir de sus exis­ten­cias. Son dra­mas hu­ma­nos que nos pro­du­cen tris­te­za y nos exi­gen mucha so­li­da­ri­dad y com­pren­sión.

¿De acuerdo con las crónicas de su libro, cuáles son las consecuencias más graves que ha traído esta obra de explotación de los recursos naturales, sobre los pescadores y agricultores de la zona?

Esa di­rec­triz es­ta­tal en el en­ten­di­do de que el río ha sido en­tre­ga­do en con­ce­sión para la pro­duc­ción de ener­gía a una em­pre­sa ex­tran­je­ra, y la prohi­bi­ción del apro­ve­cha­mien­to del río y sus afluen­tes, ha ge­ne­ra­do la pér­di­da de una cul­tu­ra y de una tra­di­ción que tiene que ver con el apro­ve­cha­mien­to ar­te­sa­nal y di­rec­to de la pesca, de la ali­men­ta­ción de sus gen­tes y es­pe­cial­men­te del apro­ve­cha­mien­to de sus aguas, ya que no se pue­den des­ti­nar o uti­li­zar para los cul­ti­vos ri­be­re­ños.

Si a eso se le suma la des­ti­na­ción de apro­xi­ma­da­men­te diez a doce mil hec­tá­reas que eran me­dia­na­men­te pro­duc­ti­vas, a la pro­tec­ción de un es­pe­jo de agua de cua­tro mil hec­tá­reas, des­ti­na­das entre otros cul­ti­vos al cacao, al ta­ba­co, al arroz, al maíz, y a fru­tos de pan­co­ger dia­rio de sus ha­bi­tan­tes, nos lle­van a en­ten­der que la eco­no­mía y el des­pla­za­mien­to de sus ha­bi­tan­tes, no tiene forma de com­pen­sa­ción al­gu­na y que el en­torno so­cial que ya se había con­so­li­da­do, quedó de la noche a la ma­ña­na, re­le­ga­do al aban­dono y al si­len­cio por parte del Es­ta­do y sus go­ber­nan­tes.

¿Qué pasa con el derecho a la protesta, por qué se quiere criminalizar a los ciudadanos que defienden los recursos de la felonía de las corporaciones trasnacionales que saquean los territorios con la complicidad del Estado corrupto?

Esa es una cons­tan­te en la que el Es­ta­do de De­re­cho, busca pasar por alto la pro­tes­ta ciu­da­da­na, y para ello, en el ám­bi­to de nues­tra le­gis­la­ción, cuen­ta con nor­mas y pro­ce­di­mien­tos pues­tos al serv
icio de los po­ten­ta­dos, es parte de ese an­da­mia­je co­rrup­to que se ha en­crip­ta­do en la so­cie­dad misma. Los Fis­ca­les y Jue­ces ya no son au­tó­no­mos, son fá­cil­men­te ma­ni­pu­la­bles, hacen parte de ese coro de fun­cio­na­rios que bajo el am­pa­ro de una norma, de un pro­ce­di­mien­to, des­co­no­cen el en­torno so­cial al que per­te­ne­cen, apli­can una ley, sin con­si­de­ra­ción a la ra­cio­na­li­dad de los tipos pe­na­les y ter­mi­nan sien­do uti­li­za­dos, como co­mo­di­nes para si­len­ciar o aca­bar con los di­ri­gen­tes, cuan­do no, para ha­cer­le juego a los fal­sos po­si­ti­vos ju­di­cia­les o de hecho que todos co­no­ce­mos.

Es más, esos fun­cio­na­rios no co­no­cen, ni han co­no­ci­do, ni se han preo­cu­pa­do por aden­trar­se en las nor­mas que re­gu­lan los pro­ce­sos eco­nó­mi­cos que se es­con­den de­trás de esos pro­yec­tos y es­pe­cial­men­te los fines que se per­si­guen, por cuan­to no basta ha­blar de que se está ade­lan­tan­do una obra que ge­ne­ra afec­ta­ción a los bie­nes par­ti­cu­la­res, sino que es me­nes­ter ver cuál es el re­sul­ta­do de dicha si­tua­ción y cuál va a ser la ren­ta­bi­li­dad del pro­yec­to para di­men­sio­nar la com­pen­sa­ción o bo­ni­fi­ca­ción que debe ser re­tri­bui­da al afec­ta­do.

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El oportunismo chino impuso el Plan Maestro de Aprovechamiento (o de saqueo) del río Magdalena donde se pretende construir quince hidroeléctricas en territorio huilense. ¿Los intereses de las comunidades de campesinos, pescadores y habitantes de los pueblos ribereños, cuyas vidas y territorios van a ser definitivamente transformados, fueron consultados para la elaboración de ese Plan?

Para un Es­ta­do de De­re­cho, la con­sul­ta con las co­mu­ni­da­des de­be­ría ser lo prio­ri­ta­rio, pero en nues­tra or­ga­ni­za­ción de­mo­crá­ti­ca, como se le llama, los re­pre­sen­tan­tes del pue­blo son pre­ci­sa­men­te nues­tros di­ri­gen­tes po­lí­ti­cos y la his­to­ria nos de­mues­tra que a lo largo de todo su ejer­ci­cio, ellos solo se han ocu­pa­do del mo­men­to elec­to­ral y la forma de dis­traer y en­ga­ñar al elec­tor, y luego se ol­vi­dan de su papel y pasan por alto el man­da­to que se les ha con­fe­ri­do. Esos di­ri­gen­tes po­lí­ti­cos, son la re­pre­sen­ta­ción di­rec­ta de las for­mas de co­rrup­ción en­quis­ta­das en el poder mismo y por tanto, los en­car­ga­dos de di­se­ñar y pro­yec­tar los pla­nes de desa­rro­llo, con­for­me a sus in­tere­ses y las pre­ben­das que han de al­can­zar con aque­llos. Es ne­ce­sa­rio en­ton­ces exi­gir di­chas con­sul­tas, es­ta­ble­cer pa­rá­me­tros mí­ni­mos para que sean aco­gi­das y res­pe­ta­das y por ende que sean el ver­da­de­ro man­da­to ciu­da­dano res­pec­to de la obras de desa­rro­llo que se pro­yec­ten en su en­torno, en su mu­ni­ci­pio, en su re­gión.

“Esta suma de cró­ni­cas que bus­can una apro­xi­ma­ción de la reali­dad con la fan­ta­sía, son parte de un re­fle­jo que que­re­mos trans­mi­tir de la forma como la so­cie­dad misma, re­cha­za el pro­yec­to, pero se aco­mo­da a él”.

¿Cómo puede participar la comunidad en la determinación de esos destinos y qué impactos sociales y ambientales implicarían el llevar a cabo estos espantajos de cal?

Ne­ce­sa­ria­men­te es hora de re­for­mar y cam­biar nues­tra his­to­ria. La par­ti­ci­pa­ción co­mu­ni­ta­ria debe en­tre­la­zar­se a los prin­ci­pios de so­li­da­ri­dad, de to­le­ran­cia y de res­pe­to mutuo, para poder dar el salto que tanto se re­quie­re en la es­truc­tu­ra­ción de una so­cie­dad que sea vo­ce­ra de sus pro­pias ne­ce­si­da­des, de sus pro­pios pro­yec­tos y sea capaz de di­rec­cio­nar su pro­pio des­tino. Es hora de que las mis­mas co­mu­ni­da­des di­se­ñen una de­pu­ra­ción de su clase po­lí­ti­ca y se eli­mi­ne de tajo la re­elec­ción en los car­gos de re­pre­sen­ta­ción po­pu­lar, al igual que se im­pon­gan san­cio­nes ejem­pla­ri­zan­tes con­tra quie­nes estén in­mer­sos en cual­quier acto de co­rrup­ción.

¿Cuál es la función que están cumpliendo los congresistas huilenses frente a la defensa de los territorios?

Es la­men­ta­ble tener que re­co­no­cer la ig­no­ran­cia po­lí­ti­ca de nues­tros re­pre­sen­tan­tes a las cor­po­ra­cio­nes pú­bli­cas, sin dis­tin­go al­guno. Al igual que de quie­nes se dicen ser la re­pre­sen­tan­tes de la Au­to­ri­dad en nues­tro país. Hemos per­di­do la orien­ta­ción y el re­co­no­ci­mien­to de la con­di­ción de ser po­lí­ti­co y la hemos tras­to­ca­do por la con­di­ción de ne­go­cian­tes de la po­lí­ti­ca, se ha hecho de la vida po­lí­ti­ca una forma de ofi­cio que ha de ge­ne­rar lucro y per­ma­nen­cia en el ne­go­cio y como ac­ti­vi­dad co­mer­cial, solo debe dar di­vi­den­dos para cada uno de ellos, no para la co­mu­ni­dad que lo eli­gió.

“Los Fis­ca­les y Jue­ces ya no son au­tó­no­mos, son fá­cil­men­te ma­ni­pu­la­bles, hacen parte de ese coro de fun­cio­na­rios que bajo el am­pa­ro de una norma, de un pro­ce­di­mien­to, des­co­no­cen el en­torno so­cial al que per­te­ne­cen”

¿Qué puerto le espera al río Magdalena en la geopolítica mundial?

Como van las cosas, el río se está mu­rien­do len­ta­men­te, el río de la pa­tria, ya no es más que el río de los vie­jos re­cuer­dos, el río del ayer. El puer­to más cer­cano, luego de haber sido el río de las tum­bas, ha ve­ni­do a que­dar con­ver­ti­do en el ar­tí­fi­ce de todos los ne­go­cios jun­tos para unos pocos. Todos te­ne­mos que em­pe­zar por res­ca­tar lo poco que nos queda. Quie­ro con­vo­car­los, en­ton­ces a rea­li­zar una serie de jor­na­das que em­pie­cen como pe­que­ñas se­re­na­tas a todo lo largo de la zona ri­be­re­ña del río Mag­da­le­na, para res­ca­tar y va­lo­rar la im­por­tan­cia del río entre las co­mu­ni­da­des, entre nues­tra na­ción y desde allí, co­no­cer las ideas y su­ge­ren­cias de sus ha­bi­tan­tes, en la re­cons­truc­ción de la vida del río, antes de su muer­te, si de­ja­mos que la clase po­lí­ti­ca siga dis­po­nien­do de él.

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