HECHOS NO PALABRAS

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Por Aníbal Charry González.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, al celebrar la aprobación en el Senado de una reforma constitucional para eliminar el fuero al  mandatario y a legisladores para que puedan ser juzgados por corrupción, delincuencia organizada y otros delitos, afirmó que era un hecho histórico para la transformación de la vida pública del país, que se traducía en hechos y no palabras en la lucha frontal contra la corrupción y la impunidad que eran el cáncer de México, dando ejemplo de verdadera voluntad política para combatir esta plaga que carcome toda América Latina, y de cómo es que un estadista debe pasar de la palabrería a que nos tienen acostumbrados los politiqueros para no hacer nada contra la corrupción a fin de blindarse de sus fechorías, a liderar auténticas reformas que permitan el juzgamiento de estos encopetados delincuentes  que tanto daño causan a la sociedad.

En Colombia, la corrupción y la impunidad como todos lo sabemos son como en México también el cáncer que hay que extirpar pasando de las palabras a los hechos, pero aquí no será posible que lo hagamos para desaforar a los mandatarios corruptos que hemos tenido, porque no existe la más mínima voluntad política para hacer las reformas que ha conseguido López Obrador, porque el corrompido establecimiento político en una manguala eterna no permitirá levantar el blindaje que tienen los presidentes  para cometer toda clase de crímenes, como que tenemos el liderazgo en impunidad  de no haber sido juzgado ni encarcelado nunca un presidente como ha ocurrido en otras latitudes, pues tiene como juez natural a sus compinches de politiquería y corrupción que son los mismos legisladores venales dispuestos a absolver a cambio de toda clase de prebendas y canonjías oficiales al más corrupto de los presidentes, al punto de que elegimos uno de ellos por cuenta de la mafia del narcotráfico y nada pasó por el fuero que tienen para delinquir impunemente.

Aquí no se pasará nunca de las palabras a los hechos en la lucha contra la corrupción de los aforados, sabedores de que tienen patente de corso para delinquir, pues necesitándose con urgencia ese desaforamiento que ha prosperado en México por iniciativa de su actual presidente, no existe posibilidad alguna de que el presidente Duque carente de liderazgo y voluntad política vaya a proponer una reforma constitucional de esa naturaleza y menos que de ser presentada vaya a obtener la aplastante mayoría aprobatoria que tuvo en el Senado mexicano de 111 votos a favor y 1 en contra para que el presidente en funciones pueda ser juzgado por hechos de corrupción.

 Duque no ha sido capaz ni de acatar el mandato de la consulta anticorrupción, pues no existe interés alguno de la clase política que representa para que se den las manifestaciones contundentes de lucha contra la corrupción como la de López Obrador en México, y por eso nos quedaremos en las palabras de siempre de combatir esta pandemia  con fines electorales, para una vez en el gobierno generar hechos pero de corrupción, como los que tenemos que padecer sin remedio

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