Por Martha Ligia Trujillo
El último viaje, llega sin avisarnos, sin prepararnos, sin decidirlo.
Y a veces, no nos permite ni despedirnos, y nos vamos sin un adiós sin un abrazo, sin un te amo, sin un perdóname.
Mientras vivimos, realizamos tantos viajes y hacemos tantos planes, pero nunca pensamos en ése…
Que llega cuando menos lo esperamos y como un ladrón nos transporta a otro plano.
Es como un rapto que deja una estela de dolor y llanto, es inexplicable y lleno de asombro, cuesta creerlo porque parece una mentira, y es una lucha para los nuestros poder aceptarlo
Porque duele tanto, que hasta respirar se hace difícil.
Nunca pensamos que en cualquier instante podemos perder la vida y la desperdiciamos corriendo tras muchas cosas, acumulando bienes y apegándonos a todo, cuando sabemos que nada nos llevaremos.
A veces, salimos de casa dando un portazo sin pensar que quizás, ese sea nuestro último adiós y será el último recuerdo que dejaremos. Pero así, es como vivimos…
«Inconscientes”.
Ver morir a tanta gente a mi alrededor, me ha hecho reflexionar sobre este tema y al observar mi vida, puedo ver que mi vida es sólo un eco lejano, que se ha ido gastando y sólo es un cuarto lo que me queda, pero cómo puedo saberlo?
Si el tren de regreso, sólo te recoge sin avisarte.
No le importa si estás dormid@, si estás despiert@, si estás desnud@ o estás vestid@, si estás o no estás list@, sólo llega…
Y con él, te lleva.
Y me doy cuenta.
Cuanto tiempo he perdido, postergando cosas que quiero hacer, esperando el mejor momento.
Pero cuál es el mejor momento? Me pregunto.-
Y descubro que éste, es el mejor momento, el único que existe y el único en que puedo ser y actuar.
Y decido, que a partir de hoy, quiero vivir mi presente y dejar de postergar las cosas, porque este momento es el único seguro y lo viviré día a día, como si fuera el último.
Para comenzar, hoy quiero agradecer por tantas cosas y quiero darles las gracias ya, a todas las personas que forman parte de mi historia; han sido como especies alimenticias que le han dado sabor a mi vida, sin la presencia de ustedes, sería insípida y vacía y quiero que se den cuenta de la importancia y el valor que tienen…
Todos los días
Quiero agradecer al Universo por todo lo vivido, por todo lo aprendido, por todas mis fallas y sobre todo porque he amado, porque amar, es lo único que me ha llenado, ya que para amar, fuimos creados.
Quiero saldar cuentas con la vida, quiero perdonar y pedir perdón por todos mis errores, soltar y dejar ir todas mis amarras y así, como Amado Nervo, poder decir: «Vida, nada te debo, vida estamos en paz».
Entonces estaré list@ para tomar ese último viaje, sin miedo ni culpa.
