EL MARRULLERO DE LA JUSTICIA

Actualidad Columnistas

Por Aníbal Charry González

Si un marrullero de acuerdo al significado de la palabra es alguien que a través de la trampa o el engaño busca su propio beneficio; con la decisión adoptada por la Corte Suprema de Justicia que archivó la denuncia que había formulado el senador Álvaro Uribe contra el también senador Iván Cepeda, ordenando investigar al ex presidente por manipulación de testigos, -donde literalmente como se dice en el argot popular fue por lana y salió trasquilado-, quedó plenamente demostrado que Uribe se ganó el mote del más redomado marrullero de que tenga memoria este país de marrulleros de la política, que no tiene ningún empacho en tratar de trampear  a la  justicia concretando el desprecio que siente por ella como por todo lo que sea decente y trate de desenmascarar su ya conocida tracalería, que ejerció con singular brillo durante su cuestionado gobierno plagado de oscuridades y relaciones non sanctas con la delincuencia para instaurar su política siniestra del todo vale.

 Y es que no podía ser más perversa la actitud de Uribe que al verse descubierto con el fallo de la Corte, a la cual no vaciló en tratarla de hijueputas en una grabación  cuando  estaba realizando la manipulación de testigos, inmediatamente y con el fin de  deslegitimar y dinamitar la acción de la justicia a sabiendas de que buena parte de los colombianos se identifica con sus pérfidas andanzas, marrulleramente y fiel a su escabroso estilo, solicitó que se publicaran todas las grabaciones para que fuera la opinión pública, -claro, la de sus fanáticos seguidores-, la que emitiera el fallo absolutorio de su tentativa criminal para contribuir decididamente como lo ha venido haciendo a destruir el accionar de la justicia, que es la actitud más pérfida que puede asumir un ciudadano en una democracia cuando sus fallos no lo favorecen, y mucho más cuando se ha sido presidente de la República.

Por supuesto que no era extraño que Uribe procediera con tal vileza, acostumbrados como estamos a sus marrullerías manipuladores de la opinión pública y a deslegitimar a la justicia con saña como lo hizo con esa Corte grande y valiente que condenó la criminalidad de la parapolítica; pero que su marioneta para reelegirse en cuerpo ajeno Iván Duque, dejando al descubierto su verdadera cara de tracalero al mejor estilo de su patrón cuando venía posando de instruido y decente, haya salido a decir para defender a su amo frente al fallo de la Corte, que Santos tenía un acuerdo no escrito con las Farc para encarcelar a Álvaro Uribe,  es la máxima expresión de la villanía para tratar de  deslegitimar a la justicia atacando en forma infame su independencia presentándola como un apéndice corrompido del Ejecutivo.

 El servil y rastrero Duque, porque no puede llamársele de otra manera, causa enorme daño al Estado de derecho y a la democracia, y su acto de bellaquería digno de su jefe político, no puede caber sino en su cabeza atosigada y servil que lo descalifica por ruin para pretender ser presidente de los colombianos con su ataque brutal a la justicia

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