Por Marcos Silva Martínez
Muchas personas pueden no ser conscientes de las causas y significación de la crisis financiera del sector educativo.
Deben informarse que los responsables únicos de esta crisis, son; el modelo económico impuesto por el imperio global capitalista y los gobiernos secuaces que defienden incondicionalmente el modelo, por encima de los intereses de los ciudadanos nacionales.
Es imposible el desarrollo de las naciones sin capital humano adecuadamente formado.
El capital humano puede lograr sus mayores rendimientos en función directa a su calidad, especificidad, pertinencia, universalidad y racionalidad competitiva.
Todo se obtiene solamente mediante un proceso de aprendizaje racional y éste solo es posible cubriendo las inversiones que demanda.
El conocimiento no se adquiere por azar. Exige; buscarlo, asimilarlo, digerirlo, cultivarlo, desarrollarlo y convertirlo en instrumento de aplicación segura y eficiente.
Son condiciones y resultados que pueden y deben proporcionar los centros de enseñanza, de acuerdo con su nivel y especificidad, pero que sin recursos económicos disponibles y suficientes, es imposible lograrlo.
Las naciones que han logrado buen desempeño en la formación de su capital humano y se han desarrollado integralmente, han invertido en educación, vigilado y estructurado los procesos y de ahí los resultados evidentes.
En Colombia, con la ley 30/92 y 115/94, el legislativo y gobernantes, generaron condiciones para convertir la educación en un negocio. Es lo que explica la atención concedida a la educación pública.
Mientras en 1992, la matricula en instituciones privadas, en todo el sector, no superaba el 30%, en 2017 supera el 50%.
Los artículos 86 y 87 de la ley 30/92, sometieron las apropiaciones presupuestales anuales a las U. Públicas al índice de precios al consumidor. Absurdo e irresponsable del legislativo y gobiernos. Bajo esas condiciones, se generó la privatización y des-financiación progresiva del sector. Solo alcanza el 4.5% del PIB. Esta entre las más bajas de la región.
En 1992, la financiación por estudiante en U. Pública era de $10.8 millones. En 2017 llegó a $4.7 millones.
Hasta 1992, el sostenimiento y funcionamiento general de las universidades públicas, se cubría con el 14% de ingresos propios y 86% vía presupuesto nacional. En el presente la U. Pública tienen que cubrir más del 50%, no obstante que entre 1992 y 2017 el crecimiento de oferta de cupos superó el 308%.
El resultado de esos hechos evidentes, durante 25 años de aplicación, son: el déficit acumulado en funcionamiento de $3.2 billones y en infraestructura es de $15 billones, déficit explicable por crecimiento de oferta de cupos y costos por innovación y ampliación obvia de planta de personal, sin la correspondiente financiación.
Al mismo tiempo que se desfinanciaba el sector educativo y se estimula la privatización de la educación, se fortalece el ICETEX.
El fondo ICETEX, en los últimos 20 años, ha crecido 1708%. Se habilita por diferentes vías del presupuesto nacional y un 80% de esos dineros, vía créditos educativos, van al negocio privado de la educación. Entre 1997 y 2017, ha prestado más de $15 billones, cifra similar al déficit en infraestructura de las Universidades públicas.
Desde el pre-kinder hasta la secundaria, permanece a la deriva, sin control de calidad y dominio del negocio privado, en lo urbano. Hay necesidad de reconocer y aceptar que la educación en Colombia es de mala calidad, en todos los niveles y no hay políticas de estado, para mejorarla y ponerla a tono con los requerimientos de la época.
Es objetivo que demanda políticas de estado, para poner en marcha procesos que enseñen a aprender y formar para la vida. Esto demanda capacitación del estudiante para desarrollar un pensamiento crítico independiente, capaz de entender e interpretar las motivaciones humanas, sus sentimientos e ilusiones y así contribuir con la construcción de una sociedad y una cultura, que garanticen armonía social.
