DIOS Y LA BIBLIA AL PODER

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Por Aníbal Charry González.

Con todas las consecuencias funestas  que el fanatismo religioso ha tenido en la historia de la humanidad con la invocación a Dios y la Biblia en el ejercicio del poder político. Eso fue lo que ocurrió en Bolivia  con el golpe de Estado que se le propinó al presidente Evo Morales, que fue defenestrado con intervención de las Fuerzas Armadas bolivianas por intermedio del general Williams Kaliman Romero que le solicitó la renuncia con fundamento en una insólita facultad legal para el efecto, so capa de que permitiera la “pacificación y el mantenimiento de la estabilidad, por el bien de nuestra Bolivia”. Si eso no es golpe de Estado, entonces el presidente no se llamaba Evo Morales.

Y es que del ejercicio democrático del poder en un Estado laico, se pasó ahora al ejercicio teocrático del poder violando la Constitución boliviana, tal como lo había prometido el fanático líder cristiano Fernando Camacho que movilizó  la ciudadanía a punta de rosarios, vigilias y oraciones para llevar “de vuelta a Dios” al Palacio  Quemado en la Paz, lo cual ratificó la nueva presidente, la senadora derechista  Jeanine Añez, que llevó a la posesión dos Biblias a falta de una, vociferando “Dios ha permitido que la Biblia vuelva a entrar a Palacio. Gloria a Dios”, para que no quedara ninguna duda de que este asumía verdaderamente el poder, como se ha hecho otrora en todas las tiranías y dictaduras militares, especialmente en el Cono Sur, y por supuesto en la misma Bolivia. Pobre país.

Porque con esta enseña, fue que llegaron los conquistadores españoles a estas martirizadas tierras de América, como dijera el escritor uruguayo Eduardo Galeano. “Vinieron: ellos tenían la Biblia y nosotros la tierra, y nos dijeron: cierren los ojos y recen, y cuando los abrimos ellos tenían la tierra y nosotros la Biblia”. Y ya sabemos lo que les tocó a nuestros raizales en nombre de Dios y la Biblia. Despojo, exterminio y miseria hasta nuestros días. Y eso será lo que le va a seguir tocando al pueblo boliviano, en manos de la ultraderecha oscurantista, que no tiene como resolver sus graves problemas sociales, salvo apelando a la camándula y a la explotación de la fe  en su beneficio, que estaba incómoda con Evo Morales por no ser fanático religioso que poco invocaba a Dios, pero sí  resolvió en su Gobierno en buena parte esos rancios problemas de pobreza y atraso del pueblo boliviano.

Por eso, nada bueno le espera a Bobiblia, que no Bolivia, porque los grupos religiosos católicos, evangélicos y cristianos, que se vienen tomando el poder político como en Brasil con Bolsonaro, no tienen una agenda política para gobernar, sino una cruzada de cuestionada moral religiosa, que no puede dar soluciones en materia  política, económica y de justicia social a nuestros pueblos.

ESCOLIO. La paradoja del fútbol rentado en la región. El presidente del equipo femenino del Atlético Huila, el más exitoso de Colombia, es destituido de manera fulminante. Y el presidente del equipo masculino que se fue a la categoría B, sigue campante.

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