Por John Fredy Nagles Soto y Jonathan Yara Sánchez
(Tomado de 180Grados)
Con un plantón a las afueras de su colegio, padres de familia, estudiantes, líderes comunitarios y algunos concejales del municipio de Baraya (Huila) vienen protestando desde hace más de 15 días por las deplorables condiciones de la infraestructura que pretende ser la nueva sede de la Institución Educativa Antonio Baraya de este municipio. Y como si fuera poco, la autoridad educativa pretende que tres grados de este plantel se pasen a recibir clases a los nuevos salones, pese a que la obra aún no está con las garantías necesarias para su funcionamiento.
En el mes de junio, el gobernador Carlos Julio González Villa, en una visita que hizo a este municipio, les aseguró a la comunidad educativa que en los siguientes meses se lograrían los recursos para la terminación del mega-colegio. Sin embargo, tal promesa se incumplió. Según Daniela Rodríguez Martínez, presidenta del Consejo Estudiantil de la Institución Educativa, la controversia se acrecentó cuando la rectora hace dos semanas les dijo que de la Secretaría de Educación Departamental había llegado la orden de trasladar los estudiantes de los tres últimos grados de bachillerato a la nueva sede.
“La rectora nos iba a trasladar sin el permiso de nuestros padres, pero yo me paré y le dije que no estábamos de acuerdo con esa decisión. Ella entonces les dijo a nuestros padres y ellos tampoco estuvieron de acuerdo. Entonces nosotros decidimos hacer un paro en el colegio; bajamos los otros cursos que son sexto, séptimo y octavo quienes se quisieron unir al paro. Luego salimos a hacer una marcha pacífica por las principales calles del municipio, pero fue como un burlesco porque nadie nos prestó atención”, relató Daniela.
Luego de acciones de hecho y manifestaciones públicas en la calle, decidieron no dejar pasar a ningún estudiante a las nuevas instalaciones, pues ya se había determinado el traslado. “No estamos de acuerdo con esa imposición. Pensamos que es algo malo para nosotros y están estropeando nuestro derecho a la educación en condiciones dignas. Además creemos que tener medio colegio arriba y medio colegio abajo es inadecuado. Nosotros los grados superiores necesitamos laboratorios de química, una sala bilingüe y eso no lo hay acá. No hay ni bancas para uno sentarse en el descanso”, resaltó la líder estudiantil.
La obra fue construida con recursos del Ministerio de Educación Nacional en convenio con el Comité Departamental de Cafeteros del Huila. El convenio se firmó en el 2010, se empezó a construir en el año 2011 y está detenida desde el 2013. Desde entonces, la obra no cuenta con campo deportivo, los baños aún no están terminados, no cuenta con sistema de acueducto ni tiene energía eléctrica. Sin embargo, se pretende que los grados noveno, décimo y undécimo ocupen así la sede.
“Se justificó que la Institución Educativa Antonio Baraya, sede central, estaba en malas condiciones de infraestructura y por tal razón era necesario la construcción de una nueva infraestructura para este colegio. Pero como se ve, faltan los terminados e incluso lo que está construido ya tiene humedad. Lo único que hicieron para resolver ese problema, fue hacerle un baño de maría con cemento a todas esas placas. Pero, como vemos, la infraestructura como tal está partida, abandonada”, denunció Isidro Nieto, concejal de Baraya, municipio ubicado a 45 minutos de la capital huilense.
Según contó el cabildante local, el Fondo de Financiación para Establecimientos Educativos del Ministerio de Educación Nacional notificó al Concejo Municipal que contemplarán la posibilidad de hacer una nueva inversión para terminar la obra, solo si los estudiantes empiezan a hacer uso de estas. ¿Pero, sin agua, sin luz, con baños a medio terminar, sin laboratorios y con las paredes greteadas?, cuestionaron los estudiantes barayunos.








