“YO ENTENDÍ LA TRAMPA”: PETRO

Actualidad Columnistas

Por Eduardo Gutiérrez Arias.

La frase con la que titulo este artículo fue pronunciada por Gustavo Petro el pasado martes en el Senado durante el debate sobre las objeciones del Presidente Duque a la ley reglamentaria de la JEP. Fue una réplica al senador Álvaro Uribe, cuando este le dijo que él prefería 80 veces, un valiente guerrillero armado de su fusil que un “sicario moral” dedicado a hablar en el Congreso y los medios de comunicación. Petro le explicó a Uribe que entendía que este prefiriera las balas a la palabra, porque las élites gobernantes del país se habían acostumbrado a hacer de la guerra, un medio para conseguir riquezas. Que por eso los 200 años de vida republicana, han sido 200 años de violencia. Que en esa confrontación armado los que pelean son los hijos del pueblo (campesinos, trabajadores, indígenas, afrocolombianos), bien como soldados de las fuerzas armadas, o como guerrilleros, o paramilitares. Allí no pelean los grandes terratenientes, comerciantes, industriales, banqueros, ni la élite política. Ellos son los que dan las órdenes desde sus cómodas oficinas en las ciudades y bajo el pretexto de la lucha contra el terrorismo, se mantienen en el poder con un régimen despótico que cercena derechos y libertades fundamentales de los ciudadanos.

Incitan a la guerra por muchos otros medios, no sólo llamando “sicario moral” al candidato presidencial de la oposición, Gustavo Petro, ni despojando de su investidura parlamentaria a Ángela Robledo y Antanas Mokus, a pesar de su altísima votación. También amenazando los dirigentes de las FARC con la extradición a los E.U. y muchos años de prisión en un intento por regresarlos a la guerra. De igual forma buscando prolongar la confrontación con el ELN, obstaculizando las negociaciones con esta organización. También es provocación, cercar las manifestaciones con escuadrones del SMAD y bombas lacrimógenas para que los jóvenes reaccionen irreflexivamente con pedreas y anarquía, debilitando la protesta popular.

Las tantas guerras que ha habido en Colombia sólo han servido para despojar a campesinos, indígenas y afrodescendientes de las mejores tierras que hoy están en manos de hacendados, empresarios y políticos. Ese despojo está sembrado de miles de cadáveres. Por eso es un error caer en la trampa de la guerra a la que nos llama Uribe y sus amigos. Eso deberían entenderlo el ELN, las disidencias de las FARC y todos los que se dejan tentar por la continuidad de la confrontación armada o por cualquier otra forma de violencia contra los adversarios. La paz, la verdad, la reconciliación y el amor son hoy lo verdaderamente revolucionario.

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.