En mi última columna antes de la segunda vuelta, escribí con convicción que la auténtica democracia era elegir presidente a Gustavo Petro como real candidato alternativo y progresista de ideas liberales socialdemócratas, afirmando que democracia como lo farfullaba taimadamente la derecha, no era la detención del poder en forma excluyente fundando su permanencia en la corrupción y la violencia para su desviado beneficio, sin que existiera posibilidad alguna de que otra fuerza alternativa o de izquierda pudiera acceder al poder, satanizándola de mala fe como comunista y peligrosa para la democracia y las libertades Tenemos auténtica democracia elecciones 2022 Colombia tvnoticiascol www.tvnoticias.com.co

Tenemos auténtica democracia

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Por Aníbal Charry González

En mi última columna antes de la segunda vuelta, escribí con convicción que la auténtica democracia era elegir presidente a Gustavo Petro como real candidato alternativo y progresista de ideas liberales socialdemócratas, afirmando que democracia como lo farfullaba taimadamente la derecha, no era la detención del poder en forma excluyente fundando su permanencia en la corrupción y la violencia para su desviado beneficio, sin que existiera posibilidad alguna de que otra fuerza alternativa o de izquierda pudiera acceder al poder, satanizándola de mala fe como comunista y peligrosa para la democracia y las libertades.

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Pues bien: el pasado 19 de junio el pueblo de los nadies y desposeídos, y quienes votamos racionalmente y no con odio, hicimos posible en un hito histórico, que ahora podamos decir que tenemos democracia al elegir a Petro como presidente, el primero genuinamente popular, 75 años después de que Gaitán el más grande caudillo liberal que no pudo serlo al ser asesinado por el establecimiento que denunciaba y combatía incesantemente, afirmara que cercano estaba el día en que veremos si el pueblo manda, si el pueblo ordena, si el pueblo es el pueblo y no una multitud anónima de siervos: y ese día aunque mucho más lejano de lo que pensaba Gaitán, el pueblo por fin mandó y ordenó, demostrando que es superior a sus funestos dirigentes como él también lo decía, para hacer presidente de este martirizado y empobrecido país a Petro, hastiado de la tiranía de la clase política tradicional que nos ha sumido en la corrupción, la pobreza y la violencia.

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Y ese presidente electo, estigmatizado con infamia como peligroso para la democracia y las libertades por haber sido guerrillero, cuando llegó al cargo por las vías democráticas después de ser amnistiado, demostrando durante 30 años ser respetuoso del Estado de derecho y sus instituciones, en su discurso del triunfo hizo un llamado a la paz y a la reconciliación respetando al opositor político para que dejemos de matarnos inútilmente, invitando a un gran pacto nacional sin discriminación, para adelantar las reformas que está necesitando a gritos nuestro país para salir de esta orgía de violencia producto de los odios partidistas que nos ha generado una mortandad, y que tuvieron origen en las ideas de quienes atentaron contra la vida del Libertador.

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Porque hay que destacar que en esta elección, aferrados a ese odio que se ha inculcado pérfidamente, hizo posible que alrededor de un candidato imputado por la justicia por corrupción, se unieran con la única consigna de atajar a Petro, para votar con doble moral millones de colombianos a favor de quien no tenía ningún proyecto político, ni una brizna de estadista, y además insultara la fe de los católicos equiparando a la Virgen con prostitutas, demostrativo de la insania que genera el odio que hay que desarmar, para que elijamos en el futuro racionalmente y podamos tener una alternación civilizada en beneficio de toda nuestra sociedad para no seguirnos matando y tener unidos un solo partido por la vida como lo propone el presidente electo.

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