SÍ, A LA CONSTITUYENTE

Actualidad Columnistas

Por Aníbal Charry Gozález.

Frente al culmen de la corrupción en la Justicia, para reformarla; pero también para reformar donde está el miasma de la podredumbre, el sistema político electoral pérfido, clientelista y contratista que tenemos como lo he sostenido reiteradamente. No hay que darle más largas al asunto, así la propuesta de convocarla provenga de la senadora Vivian Morales, quien ha anunciado que presentará un proyecto de ley para convocarla en la forma prevista en el artículo 376 de la Constitución, que  ha sido respaldado por otros congresistas y que tendrá que respaldar el pueblo colombiano sin atender la reiterada oposición de las Altas Cortes, que insisten en que las cosas hay que dejarlas como están porque el problema de la corrupción no es de la estructura de la Rama Judicial, sino de la sociedad colombiana y las personas. Ya conocemos ese salmodio.

Y hay que reformar la Justicia comenzado por hacer improrrogables como postulado constitucional los términos para resolver como en la tutela para luchar efectivamente contra la impunidad. Y  porque es urgente quitarles las facultades electorales a las Cortes, cloaca del carrusel de favores cruzados como ocurrió con la postulación del inquisidor Ordóñez, quien nombró como pago a sus mentores  a  familiares de magistrados y senadores -casos de la primera y la segunda esposa del ex presidente de la Suprema, Leonidas Bustos-, cabeza  del megaescándalo de corrupción en la Justicia, por lo cual fue precisamente destituido de su cargo el marrullero ex procurador  que ahora se presenta como líder de la lucha anticorrupción aspirando a la presidencia de la república.

Y porque es urgente y necesario que tengan un juez serio y respetable que ahora no tienen los aforados, que quedan por cuenta  de la vergonzosa  Comisión de Acusaciones, -que en 100 años solo han acusado a Pretelt-, como han quedado los ex magistrados Bustos y Ricaurte, que saben que tienen 99.9 % de posibilidades de salir indemnes de los cargos de tráfico infame de la justicia, que no ha sido posible que tengan porque todas las reformas que se han hecho vía acto legislativo han sido tumbadas por las mismas cortes que no quieren tener quien las ronde, so capa de que afectan su autonomía. Y porque hay que quitarle la facultad jurisdiccional al Congreso, que ha absuelto -cómo no- todos los presidentes corruptos que hemos tenido, incluido quien fue elegido con dineros del narcotráfico. En fin, hay que reformar la Justicia a fondo para que deje de haber impunidad en los aforados, que es el mejor estímulo para la corrupción que estamos viendo, mientras en otros países los condenan por corruptos.

Y hay que reformar el sistema político electoral de albañal que existe, comenzando por la reducción y cualificación del Congreso, y la creación del poder electoral con una Corte con dientes, porque nada sacamos con tipificar delitos electorales sino tenemos una Justicia independiente  y limpia que imponga las penas sin concesiones para tratar de acabar el comercio infame de Ñoños y Musas Besailes que tenemos por política. Por eso, sí a la Constituyente. No hay de otra.

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