Por Marcos Silva Martínez.
La indiferencia ciudadana por el buen o mal ejercicio del poder público y la irresponsabilidad y en muchos casos, la deshonestidad de los gobernantes, son los responsables del caótico, errático y precario desarrollo de ciudades, regiones y nación.
Los órganos de control fiscal y político, da la impresión, por sus resultados, que se dedican a cumplir formalismos rutinarios y en muchos casos a cumplir compromisos adquiridos durante el cabildeo para acceder al cargo o posición.
La impunidad institucional y social, se encargan de coadyuvar y consumar el desastre administrativo.
Los hechos que ya conoce la ciudadanía y órganos de investigación institucional, en la actual Administración Municipal de Neiva, deberían ser motivo de profunda preocupación de los ciudadanos y especialmente del Concejo Municipal, por su deber de control político que le corresponde, por mandato constitucional y de la ley.
La actitud, posición y tolerancia, del Concejo Municipal, respecto a los hechos que investiga la Procuraduría General de la Nación y la Fiscalía, en los que la mayor responsabilidad recae en el actual alcalde de Neiva, deben ser suficiente alerta para escudriñar, analizar hasta el cansancio, todos los pormenores de la solicitud de endeudamiento y de la creación de la empresa mixta de alumbrado público. Los aspectos legales y económicos deben ser precisados con máximo detalle y mientras no haya certeza de garantía de beneficios reales para la ciudad, el Concejo debe abstenerse de aprobar esos proyectos.
Neiva, tiene ya experiencia con lo ocurrido en otras irresponsables administraciones: con el alumbrado público, con el elefante Blanco del Reservorio, el Parque Isla, el Estadio de Futbol, entre otros. Fueron un fracaso. No hubo innovación, ni mejoría del servicio, ni beneficios para los ciudadanos, pero sí pérdidas para el desarrollo urbano, pleitos y desastres.
Igual ocurrió con los aspavientos de modernización de la ciudad, matizados de espejismos de desarrollo con modernidad, con la demolición de la galería, el Pasaje Camacho y construcción de Merca Neiva. El erario municipal, finalmente, después de largos pleitos tuvo que cubrir daños y perjuicios, consecuencia de la improvisación e irresponsabilidad de las respectivas administraciones.
En el caso de la actual Administración municipal, el concejo debe ser acucioso en el análisis de los proyectos presentados por el actual alcalde. Ha demostrado incapacidad, irresponsabilidad e irrespeto a los neivanos en sus actos y decisiones de gobernante y además, las incontrovertibles investigaciones de la Procuraduría, que lo tienen a un paso de la destitución e inhabilitación para ejercer cargo público, deben ser motivo suficiente para darse un compás de espera y al tiempo, profundizar en el análisis pormenorizado de contenidos y soportes de los proyectos que cursan en el Concejo municipal.
Otro tanto ocurre con el proyecto de Construcción del sistema de tratamiento de aguas residuales. El concejo municipal, debe asumir las responsabilidades que tiene con la ciudad, institucional, ética y moralmente. Los actuales estudios y diseños, no responden por lo ordenado en sentencia judicial, ni disponen de los soportes técnicos y económicos que lo justifiquen.
Deben asesorarse de individuos capaces y honestos. No son cuestiones folclóricas. Deberían, con carácter de urgencia, solicitar asesoría de la Universidad Nacional, una de las pocas que goza de prestigio técnico suficiente y solvencia ética. Señores Concejales: respondan, ética, moral, política y socialmente a la ciudad.

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