Por Aníbal Charry González
Con el fallo de la Corte Constitucional que le dio viabilidad al plebiscito con umbral reducido para refrendar los acuerdos de La Habana por parte del pueblo colombiano, es claro que no hemos logrado ni se va a lograr la paz como falazmente lo sostienen los ya reconocidos halcones de la guerra para oponerse a ella agregando con ruindad que no se trata de la paz nacional sino de la paz de Santos que entrega el país al terrorismo; también debe quedar absolutamente claro que con la aprobación que le de la ciudadanía a dichos acuerdos, nos enrumbaremos definitivamente hacia la paz que no hemos tenido en 50 años de confrontación fratricida, porque se sentarían las bases de su consolidación con las reformas de fondo que deben hacerse para que no continuemos con la violencia y el desangre nacional.
Por eso quienes aspiramos a vivir en una auténtica democracia, cuando seamos convocados a las urnas debemos votar por un sí rotundo a la consolidación de una paz duradera entregando un mandato ciudadano amplio que duplique los 4.500.000 votos que se requieren para alcanzar el umbral, de tal manera que no quede ninguna duda que queremos vivir en paz alejados de confrontaciones sectarias atizadas por actores políticos que han mantenido su vigencia aupando el odio, el resentimiento y la violencia que tanta ruina y muerte ha causado en varias generaciones de colombianos que no hemos conocido la tranquilidad que permite el progreso y el desarrollo de las sociedades civilizadas, y que ahora tenemos la oportunidad y el deber históricos de contribuir a entregarle un país distinto a nuestros hijos y a su descendencia, al salvaje y violento que hemos tenido que padecer.
Solo a quienes piensan en la venganza como única manera de seguir vigentes en la actividad politiquera que no política que practicamos, puede bullir la idea de decirle no a esta oportunidad para que cese la mortandad y la devastación, sin pensar en las 7.000.000 de víctimas que ha dejado este conflicto, pero sobre todo sin comprender por parte de quienes consideran que es un acuerdo injusto el que vamos a refrendar, que en todo caso como ha sucedido en otras latitudes donde han tenido esta clase de confrontaciones ya superadas, siempre será preferible la paz más injusta a continuar con la más justa de las guerras en medio de gritos de vindicta, porque esta dejará como siempre ha ocurrido solo destrucción y muerte.
Entonces el llamado es a que sea una confrontación electoral limpia para los que sean partidarios de continuar con la guerra y no una confrontación cicatera y sucia acudiendo al embuste de que no lograremos nada apoyando los acuerdos de paz porque se trataría de apoyar la impunidad, cuando de lo que se trata es de no desaprovechar la oportunidad histórica de unirnos alrededor del más sagrado de los derechos fundamentales cual es la paz acostumbrados a vivir en la violencia. Por eso mi voto será para apostarle a la paz por injusta que parezca.

https://lau.bunge-global.com/fecha/2010/ – 2010
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