PROFESIÓN PELIGRO, SIN DOLIENTE A LA VISTA

Actualidad

 

El Periodismo es igual a Profesión Peligro. Argumento ventilado en distintas ciudades de Colombia, pero que en la base gremial de los Periodistas, no deja de ser una simple afirmación que carece de sentido, al considerar que el asunto no es con ellos.

Años hubo cuando los Periodistas consolidaron una fuerza y tras mil batallas, concretaron la Ley  que los favorecía (Ley 51 de diciembre 18 de 1975); fue tiempo en el que existió una fuerza gremial aglutinadora, que no siempre recibió el apoyo general de los ocupados en estos menesteres, pero sí, congregó a buena parte de los que laboraban, en las regiones que componen el país, las mismas de ayer y hoy.

En esa época pretérita también estábamos en guerra, guerra que tuvo su origen en la democracia excluyente, como lo revelan reciente documento elaborado por expertos y respetables académicos nacionales. Documento de obligatorio conocimiento y análisis por los actuales Periodistas Colombianos, encargados de mantener informado al país, a través de distintos Medios de Comunicación tradicionales y modernos.

Hoy los Periodistas no cuentan con esa normatividad, al ser derogada, por La Corte Constitucional, que consideró reñía con la Carta Magna (Artículo 20) y la ley que hoy impera es menos que letra muerta (Ley 1016  de 24 febrero de 2006)

Lo más lesivo, la determinación del “omnipotente” mandatario colombiano, del primer decenio del siglo actual, quien ordenó reducir, el trabajo del Periodista, a una simple y llana actividad rasa, al considerarlo no adepto a su pensamiento y al criterio de “la causa justifica los medios” similar al concepto del genocida alemán.

El peligro sigue latente y al asecho del Periodista Colombiano. La transmisión de Información, que implica investigación de los hechos, tarea propia y exclusiva del Periodista, le ocasiona intimidación, censura, silencio, parcialización, direccionamiento, mordaza, lisonja, sutiliza, superficialidad,  lasitud, que de no atenderlas, aparece la intimidación, la amenaza, y la muerte. 

     En el 2014 La Federación Colombiana de Periodistas –FECOLPER- documentó 146 agresiones contra Periodistas en Colombia que representa un total de 184 víctimas. Con respecto al 2013, se presentaron 20 agresiones más, y 35 víctimas adicionales. Las amenazas fueron el delito más común, con un 42,5 %, seguido de las agresiones físicas y/o verbales con el 22,6 %, y la obstrucción al ejercicio periodístico con el 15,1 %. 

El 76 % de los hechos violentos corresponde a Periodistas (140), seguidos de trabajadores de medios (28), equipos periodísticos e infraestructura del medio. 

El 75 % de estas agresiones fueron en contra de hombres (138), mientras que un 16 % contra mujeres (19). 

El 80,2 % de las violaciones o afectaciones se produjeron contra medios privados (comerciales); 9,3 % contra medios alternativos (populares); 5,2 % contra comunitarios y 5,2 % contra gubernamentales (oficiales). 

Las poblaciones más inseguras para ejercer el periodismo son: Bogotá, con el 24 %; Antioquia (13%), Valle del Cauca (8%), Bolívar (5 %) y Huila (4%). 

Es alarmante que el 34,2% de los ataques proviniera de desconocidos. El mismo calificativo aplica, con mayor reproche y rechazo, para el segundo principal agresor: la Fuerza Pública, autora del 21,2% de los casos, que equiparó a los a particulares, y se situó muy por encima de funcionarios y/o servidores públicos (11%), paramilitares y/o bandas criminales (6,8 %), guerrillas (2,1%), delincuencia común (2,7%) y ex-funcionarios públicos (0,7%).

(Informe sobre la situación del periodismo y la libertad de prensa durante 2014 – FECOLPER)  

Mientras eso acontece, en el adormitado gremio del periodismo, sus miembros continúan entregando titulares de prensa como “EN NEIVA SERÁ SEPULTADO  EL PERIODISTA ASESINADO EN EL DONCELLO CAQUETÁ”, para hacer referencia al caso más reciente, o algunos osados gremialistas continúan organizando Paneles y foros para discernir sobre el papel del Periodista en las regiones, pero la nubilidad de grandeza de los encumbrados profesionales de las Comunicaciones, no les permite asistir.