La movilidad vehicular Pitalito –Timaná – Altamira – Garzón, se sostiene, desde el pasado lunes, por el tramo Sicana – Naranjal – La Guaira, que tiene 11,8 kilómetros extensión, obviando el paso por el sitio Pericongo, que registra desprendimientos peligrosos de rocas, como consecuencia tanto de la ola invernal como por falta de mantenimiento de la carretera por parte del Instituto Nacional de Vías, que la tiene bajo su responsabilidad.
La concesionaria Aliadas para el Progreso, a la que el Gobierno Nacional le entregó por más de 30 años, la ampliación y mantenimiento de la carretera nacional Girardot – Neiva – Garzón – Pitalito Mocoa – San Miguel, no le corresponde el mantenimiento de esa variante y menos aun cuando se declaró en déficit para ejecutar el miltimillonario contrato.
El mantenimiento de la carretera Sicana – Naranjal – La Guaira, lo hace la secretaría de Vías e infraestructura del Huila, con equipo propio y en nada interviene la concesionaria.
El uso de este tramo, es únicamente para vehículos livianos, porque las condiciones del trazado no permiten el paso de automotores pesados, toda vez que desde hace medio siglo estuvo a la deriva y sin mayor tránsito.



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