
La hacienda Marengo, se convierte en ícono para la conservación del entorno ambiental, pero infortunadamente el ansia económica de la Corporación Nacional del Río Grande de la Magdalena, quiere entregar a los particulares, para la explotación mercantil de la rica reserva, contrariando el querer de los habitantes del Valle de Laboyos.
Niños, jóvenes, hombres y mujeres de todos los estratos sociales, claman por la conservación de este rincón ecológico, por el aroma natural que expande desde su interior y la hermosa vista que proporciona a propios y visitante.
Con un movimiento social del municipio, se busca que la hacienda no se venda y se convierta en centro de observación ecológico, reveló William Montealegre Profesional universitario, al servicio de Corporación Regional del Alto Magdalena CAM.
Para la conservación existe todo tipo de colaboración ciudadana e incluso la misma Corporación lo mismo que de instituciones y organizaciones de la base civil de Pitalito.
