Por Hernando Deluque F (Tomado del Facebook de Efraín Tovar? No es mi costumbre extenderme en las notas. Disculpen. Les agradezco, a los que dispongan de tiempo, por prestarme unos minutos. “Y nos sorprendió la capacidad letal de un microscópico bicho que fue capaz de someter y dominar a la maquina perfecta que es el cuerpo humano y de confundir temporalmente a la ciencia”. Hemos llegado a donde temíamos llegar: Ver en Colombia la escena que ya habíamos observado en Europa y es apreciar en nuestros hospitales y clínicas un panorama sanitario y de atención propio de los tiempos de guerras, en donde se aprovecha cualquier espacio disponible, por inadecuado que parezca, para acondicionarlo y así atender a pacientes que demandan pronta atención por el estado de salud al ser doblegados por el COVID-19. Neiva Huila Colombia Nos está sometiendo El COVID www.tvnoticias.com.co

“¿Nos está sometiendo El COVID?”

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Por Hernando Deluque F. (Tomado del Facebook de Efraín Tovar)

No es mi costumbre extenderme en las notas. Disculpen. Les agradezco, a los que dispongan de tiempo, por prestarme unos minutos.

“Y nos sorprendió la capacidad letal de un microscópico bicho que fue capaz de someter y dominar a la maquina perfecta que es el cuerpo humano y de confundir temporalmente a la ciencia”.

Hemos llegado a donde temíamos llegar: Ver en Colombia la escena que ya habíamos observado en Europa y es apreciar en nuestros hospitales y clínicas un panorama sanitario y de atención propio de los tiempos de guerras, en donde se aprovecha cualquier espacio disponible, por inadecuado que parezca, para acondicionarlo y así atender a pacientes que demandan pronta atención por el estado de salud al ser doblegados por el COVID-19.

Atrás van quedando los días en que las capitales departamentales y el Distrito Capital de Bogotá ofrecían, en un gesto de magnanimidad, la disposición de sus camas UCI para la atención de pacientes de otras Regiones. Ojalá no nos veamos enfrentados al triste escenario por el que han atravesado tantos países al tener que optar por desatender los pacientes con menos posibilidades de sobrevivencia, para concentrar los recursos clínicos, humanos y técnicos, en los contagiados con mayor posibilidad de subsistencia.

La casi totalidad de las autoridades gubernamentales de los distintos países, así como las autoridades científicas y médicas, fueron conscientes de los niveles de tragedia a que nos veríamos abocados si se desbordaba la demanda de atención simultanea de pacientes afectados por el COVID, dado que la exigencia no era solamente la consecución de equipos técnicos para la atención, sino el de disponer del personal médico especializado, que no se capacita ni siquiera en un año.

Nos espantaba inicialmente la fatalidad que veíamos en países europeos como Italia y España, que fueron superados por el COVID-19, y su capacidad Clínica y hospitalaria rebasada, lo que obligó al confinamiento de la población y pensábamos que Latinoamérica estaba a salvo de la invasión viral, olvidándonos que ni siquiera en la época del transporte en Carabelas y Galeones fuimos capaces de aislarnos y resguardarnos.

No podía existir duda en torno a la inminente llegada del Virus, pero colectivamente fallamos, porque en muchos sectores de la población no se asumieron con responsabilidad las medidas precautelarias que necesariamente debían asimilarse y respetarse, y no me refiero a aquellos que forzosamente tenían que salir a procurarse su sustento y el de su familia, sino a los que pensaron que se podía seguir transitando en un ambiente de paseo, de jolgorio y de normalidad.

Hoy, cuando hace más de un año que el COVID se aposento en Europa y posteriormente en América, a pesar de haber iniciado la aplicación de las vacunas, estamos enfrentados a un descontrol sanitario generalizado, por registrarse una expansión sorprendente del virus. Jamás pensamos que una ciudad como Medellín, Bogotá o Barranquilla, con altos y buenos niveles de atención medica estarían en una triste escenificación de una dolorosa procesión de caravanas de ambulancias y de sillas de ruedas en sus alrededores, esperando que se liberen, por muerte o por mejoría, cupos en las UCI. Jamás sospechamos que en el día de ayer en Medellín se presentasen 400 pacientes esperando cupo para ingresar a cuidados intensivos.

Me pregunto, ¿cuál será el panorama, de por sí ya pavoroso, la próxima semana, cuando muchos de los que Juerguearon de la Parranda Santa hubieren evolucionado gravemente por el COVID, o sirvieron de vehículos para que esa cadena humana de contagios, con el correr de los días, se ampliara hasta llegar a contaminar a sus allegados y parientes más sensibles?  

No podemos incurrir en la falsa sensación de seguridad que muchos ven en la aplicación de la vacuna, pues, como ya es sabido, ella no garantiza el no contagio, sino que minimiza las posibilidades de complicación, de manera que, quien se cree portador de un seguro biológico ante el COVID, termina es por ser un propagador del mismo. Las cifras hablan por sí solas en Países como Chile, que a pesar de ser uno de los más avanzados en el programa de vacunación, se vio forzado a decretar un nuevo confinamiento total, a partir de hoy, al verse copada su capacidad clínica. 

La cantidad de fallecidos diariamente en la Guajira, sin antecedentes históricos, hasta el punto de que difícilmente encontramos familias que no hubieren sido afectadas por el fallecimiento de uno de sus miembros, y el creciente número de contagios diarios que ayer fue de 589, debe motivarnos para insistir y acentuar una labor en las redes sociales y de persona a persona, en torno a la generación de conciencia colectiva en todos los sectores sociales. 

Loable, por decir lo menos, el rol que ha desempeñados todo el personal vinculado a las clínicas y hospitales, en especial aquellos profesionales, técnicos y auxiliares de la salud, tan mal remunerados desde hace muchos años, a los que les ha correspondido la atención de los afectados por Covid-19. Se hacen acreedores del más grande reconocimiento de la sociedad por su sacrificio y dedicación permanente, sin que deje de preocuparnos el natural cansancio que deben presentar por las implicaciones que ello conlleva y la cuota de martirio que están aportando en la atención de los descomedidos pacientes COVID, a pesar de lo cual no se les ha visto reclamando una necesaria pausa laboral, pues son ellos los primeros en entender que nos enfrentamos a un peligroso y hostil contradictor biológico de la raza humana, que los muestra como fieles y dignos exponentes del “Juramento Hipocrático”.

Más paciencia y juicio de cada uno de nosotros se demandará en los próximos días, pues, según opinión de los estudiosos de estos temas, el tercer pico de la epidemia, caracterizado por cepas de más fácil contagio y de mayor incidencia en los jóvenes y niños, no ha llegado a su máxima expresión.  La cruda realidad nos informa que seguiremos enfrentando días de laceraciones espirituales por el fallecimiento de parientes y amigos. Ojalá que la muerte de ellos sea estimada como una inmolación para engendrar en los descarriados el sentido de responsabilidad colectiva que se demanda en estos momentos.  

Somos un país de vocación y creencia religiosa.

Comentarios

2 thoughts on ““¿Nos está sometiendo El COVID?”

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