La protesta social y la confrontación bélica que padece Colombia, como Estado de derecho, registran como víctimas, a personas de los dos primeros estratos sociales.
La protesta, que invade actualmente al territorio nacional, mantiene la constante de los 100 años.
Los miembros de Policía, hombres y mujeres, que en las calles mantienen el orden y garantizan la seguridad de los centros comerciales, provienen de humildes familias; de esa misma procedencia son los integrantes del ESMAD que ponen el pecho para impedir el paso de los manifestantes en las marchas; los soldados rasos o profesionales tienen esa misma procedencia; quienes protestan son personas de los primeros estratos socio-económicos de la sociedad; quienes sufren la carencia de transporte público en los centros urbanos durante las protestas son trabajadores humildes; los muertos y heridos de la inconformidad provienen de hogares humildes; los Periodistas que cubren información para los grandes y medianos Medios de Radio, Prensa y Televisión son de familias pocos recursos económicos; el efecto tanto de la protesta como la confrontación llega al sector trabajador del campo y la ciudad; el clamor de la ciudadanía no tiene eco en las ramas Ejecutiva y Legislativa del Poder por que las ocupan voceros de estratos altos de la población en lo nacional, departamental y local.
A lo anterior se agrega la mentira, proveniente del sector gobernante, que con impresionante y despampanante seguridad afirma, no estar haciendo o proyectando, lo que a ojos vista, todos observando con claridad meridiana.
El saqueo al erario, por quienes ostentan el poder, es información comprobada a toda hora y todos los día del mes, pero el vocero estatal afirma que hay diálogo social, cuando nunca se concreta.
Se lloran los muertos y los heridos, mientras ríen quienes ostentan el poder delegado por quienes secan los lagrimales.
Quienes osan señalar la situación los califican de opositores a la Democracia
La historia no es nueva, como lo revela el siguiente video.
