LA TRETA DE URIBE

Actualidad Columnistas

Por Aníbal Charry González.

Tan pronto conoció el senador Álvaro Uribe Vélez que había sido llamado a indagatoria por la Corte Suprema de Justicia  por los presuntos delitos de soborno y fraude procesal, junto con el mandadero siniestro, el representante a la Cámara Álvaro Hernán Prada, inmediatamente, fiel a su talante anunció para convulsión de sus fanáticos e iracundos seguidores, que renunciaba a su investidura  porque se sentía impedido para actuar como senador y al mismo tiempo adelantar su defensa.

Y a renglón seguido sus tentáculos del Centro Democrático, salieron a berrear en medio de su sorpresa y conmoción al quedar en la orfandad en su medianía política, que lo hacía por razones de la característica digna de su jefe para no mancillar ese recinto impoluto de la democracia que es el Congreso de la República, donde casi a diario indagan y capturan a uno de sus miembros por actos de la más descarada corrupción y  vínculos con la delincuencia de todo pelaje.

Pues bien: No hay que ser muy perspicaz para saber que no hay tales razones de dignidad en el  novelón de la renuncia de Uribe, pues que se sepa hasta la fecha no ha sido presentada, sino que, conociéndolo para torear indemne los cientos de investigaciones que tiene, es otra treta  para tratar de evadir a su juez natural, sabedor de lo que le viene pierna arriba en una investigación que fue iniciada de oficio por la propia Corte, que no es ningún complot como suelen decir sus áulicos como la senadora Paloma Violencia salida del cuero, donde hay pruebas a tutiplén de la presunta  manipulación de testigos y grabaciones donde trata hasta de hijueputas a sus mismos jueces.

Y lo que es todavía más grave y despreciable, con el fin de acudir al linchamiento y deslegitimación de los magistrados que han osado indagarlo, y por supuesto a la misma  justicia, para que sea el estado de opinión de corte fascista que tanto le gusta al primísimo de Pablo Escobar, el inefable José Obdulio, que sabe que es muy efectivo para que sus fanáticos seguidores emitan el veredicto absolutorio anticipado a su mesías y condenatorio para sus jueces.

Porque de manera también inmediata se convocó como lo viene haciendo el diablo Prada en Neiva a una serie de manifestaciones en todo el país tratando de obstruir con bellaquería a la justicia, cuando si fueran respetuosos del Estado de derecho e inocentes como lo vociferan, deberían guardar silencio para defenderse ante sus jueces, y no actuar torcidamente prevalidos de su poder político para intentar llevarse por delante de manera infame a  la Justicia. Si treta, según su etimología, es un artificio para conseguir algún intento, no hay duda que Uribe lo que persigue con su hasta ahora caña de renunciar es: o evadir a sus jueces naturales buscando impunidad; o lo que yo creo, por su influencia en la opinión de sus idólatras que lo pusieron a gobernar nuevamente en cuerpo ajeno, contribuir a socavar con villanía a la justicia, causándole irreparable daño al Estado de derecho y a la democracia.

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