LA PROPUESTA DE LA MISIÓN ELECTORAL

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Por Aníbal Charry González

Producto de los Acuerdos de Paz se integró la Misión Electoral Especial con el fin de que se hicieran recomendaciones para modificar el vitando sistema electoral que tenemos, madre de madres de la corrupción política y de todo orden que vivimos en Colombia, para traducirlas en reformas vía fast track, porque ese fue el compromiso que se adquirió con los mentados Acuerdos, fundamental para fortalecer y consolidar nuestra precaria y contaminada democracia, quebrando el vínculo política- armas para transitar por el de ideas y política.

Nada más y nada menos, fue lo pactado en materia de reforma electoral y al régimen de partidos cambiando las perversas reglas de juego electorales como punto esencial de participación política. Pero bastó que la MEE hiciera su propuesta para que le cayera en pleno la oposición del Consejo de Estado que tiene a su cargo el juzgamiento de los actos electorales, no obstante que esta tenía la participación del magistrado de la Sección Quinta Alberto Yepes Barreiro, quien aportó sus atinadas luces  para hacer la propuesta de rediseño institucional en la materia de acuerdo al objeto de su misión, como la creación de una Corte Electoral independiente con dientes y funciones jurisdiccionales que es urgente crear, y la de un Consejo Electoral de la misma estirpe que reemplace al eunuco y politizado Consejo Nacional Electoral para que se puedan controlar y resolver en tiempo real y anticipado todo lo relacionado con los actos electorales.

Y es que fue suficiente escuchar y leer los cuestionamientos del presidente del Consejo de Estado Jorge Octavio Ramírez, para que se cayeran por el mismo peso de su inconsistencia, como que afirmó que la reforma no podía pasar vía rápida, porque el acuerdo de paz “solo se refiere a la justicia especial como mecanismo transitorio y excepcional y a la justicia agraria”, y porque las reformas no podían afectar el proceso electoral en marcha cambiando las reglas de juego, amén de que el Consejo de Estado era eficiente y eficaz para el juzgamiento de los actos electorales.

Lo primero que habría que decir, es que: o el presidente del Consejo de Estado no se leyó los Acuerdos, o simplemente se opone a las recomendaciones de la MEE por el eterno pugilato por la supremacía jurisdiccional; porque si hay un punto esencial como se ha dicho en dichos Acuerdos es la reforma a fondo del sistema político electoral vía fast track que fue avalada por la Corte Constitucional. Y, porque, precisamente lo que se busca es cambiar sin dilaciones las pérfidas reglas de juego electoral para que exista transparencia y control efectivo en la financiación de las campañas, con resolución anticipada por parte de los nuevos entes de las impugnaciones electorales que ahora son falladas después de haber terminado los periodos de los involucrados, o con la convocatoria de las costosas y corruptas elecciones atípicas. Si hay algo urgente y necesario son las reformas electorales vía fast track como punto esencial de los Acuerdos de Paz, si queremos verdaderamente cumplirlos y tratar de consolidar una verdadera democracia.

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