LA MARCHA DE LOS ZORROS

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Por Aníbal Charry González

 De la politiquería claro -con perdón por la comparación con estos animalitos que se comen las gallinas por instinto para alimentarse-, es la que realizaron ayer para protestar por las gallinas (corrupción) que se comen los otros zorros de la politiquería, porque no se las dejan comer a ellos solos. Tal es el real significado de la marcha del cinismo liderada por los machos alfa de la jauría: el zorro politiquero Alejandro Ordóñez, el procurador más corrupto de la historia defenestrado de su cargo por el Consejo de Estado  al hacerse reelegir con el procedimiento corruptor de -“ustedes me eligen y yo les nombro”- y  encubridor del escándalo de Odebrecht que lo engavetó –ya sabemos por qué- que ahora le endilga a la campaña de Santos.

 Y claro, el zorro de zorros de la marrullería politiquera, Álvaro Uribe Vélez, de lejos el presidente más corrupto de la historia, siniestro galardón que ahora sus áulicos le pretenden endilgar al que consideran el traidor de la política de la “mortandad democrática” por haber culminado el proceso de paz con las FARC. Este es su dossier insuperable: comprador de su reelección a punta de cohechos desvertebrando la Constitución por los cuales están condenados varios de sus ministros. 18 funcionarios de su Gobierno condenados y presos por actos de corrupción, narco paramilitarismo, chuzadas a la Justicia y asesinato, como su buen muchacho el exdirector del Das Jorge Noguera y sus edecanes: los generales Santoyo extraditado a los Estados Unidos por primera vez en la historia y Buitrago. El receptor de los sobornos de Odebrecht a través de Otto Bula senador suplente de su primo Mario Uribe condenado por parapolítica y su confeso viceministro de Transporte García Morales en cuantía de 6.5 millones de dólares. Autor intelectual de más de 3500 falsos positivos, Agro Ingreso Seguro, etcétera, etcétera.

Estos son los que lideran la marcha anticorrupción, que más bien es autocorrupción, a la cual se sumó el  nuevo líder moral alias “Popeye”, confesó autor de más de 3 mil asesinatos, a quien las senadoras  Paloma Valencia y Holguín consideran tiene todo el derecho a marchar por ser menos criminal que las FARC. Mejor dicho, no faltó sino Garavito protestando por la violación y asesinato de menores. Tal es el cinismo de esta marcha en este país de doble moral que tuvo muchos seguidores (no más los escoltas de Uribe son 300) manipulados por estos seculares zorros de la politiquería avalando sus actos de corrupción pero protestando por los de los otros  porque quieren su monopolio.

Que no nos crean tan huevones  para creerles a estos corruptos que marchan falsamente contra la corrupción, cuando lo que busca obsesivamente Uribe  es destruir el proceso de paz  por temor a la Justicia Transicional y a la verdad, y seguir incendiando a conveniencia este país con los odios políticos de siempre, para que el pueblo siga poniendo los muertos mientras la clase política y las oligarquías plutocrática y terrateniente se lo siguen repartiendo en medio de la tragedia indecible  de los colombianos.

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