LA LEY DEL EMBUDO

Actualidad Columnistas

Por Aníbal Charry González.

Es la que practican usualmente la mayoría de los políticos en el mundo entre otras yerbas, que en lenguaje prosaico como bien se sabe, significa: lo ancho para ellos y lo angosto para uno, es decir para los demás, dependiendo de cómo les vaya en sus andanzas, que en el fondo no es más que hirsuta politiquería que lleva al extremo de deslegitimar la democracia y las mismas instituciones si es preciso, cuando las decisiones democráticas no son favorables a sus particulares intereses. Que es la que cínicamente articulan personajes como el candidato
en los Estados Unidos y el ex presidente Álvaro Uribe y sus adláteres en Colombia.

Veamos: el primero de ellos con su chabacanería, viendo que su candidatura se desploma después de perder los tres debates con Clinton a quien llamó despreciable; avizorando la pérdida de las elecciones presidenciales, ha dicho desfachatadamente que se está fraguando un gran fraude electoral para robarle el triunfo – en la democracia más refinada del mundo-, y al preguntársele que si aceptaría el veredicto de las urnas, manifestó que siempre y cuando fuera el ganador, así ponga en entredicho las mismas instituciones norteamericanas, lo cual le importa un bledo fiel a la estrategia del todo vale de estos especímenes para alcanzar los objetivos que se proponen en la política.

LA LEY DEL EMBUDO

El segundo de ellos, bien conocido por estos lares macondianos, cuando la Corte Constitucional dio vía libre al plebiscito, inmediatamente salió a deslegitimar el fallo afirmando que se trataba de una decisión  ilegítima y violatoria de la Constitución, anunciando en coro con el inquisidor Ordóñez que se orquestaba un gran fraude electoral de la mano  del presidente Santos a punta de mermelada, asumiendo que el Sí inexorablemente iba a ganar el pasado 2 de octubre. Pero además, no contentos con dichas tretas procedieron a demandar el acto legislativo para la paz con el propósito de tumbar el veredicto de las urnas que le daba vía libre al Acuerdo final firmado con las Farc. Es decir, al mejor estilo Trump, solo aceptarían el resultado del plebiscito si era favorable al No saboteador al proceso de paz.

 Y como se les apareció la virgen con las artimañas electorales  confesadas por el director de la sucia campaña, el resultado que ya habían deslegitimado y que por supuesto iban a desconocer, por arte de taumaturgia al haber ganado el No que no esperaban, el resultado se volvió limpio y legítimo porque le fue favorable a los intereses saboteadores de Uribe, y después de haber demandado el senador Duque el acto legislativo, ahora no han escatimado alaridos como el de la senadora Paloma Violencia y el inquisidor Ordóñez para deslegitimar anticipadamente el fallo de la Corte que ellos mismos pidieron, que dejaría sin piso los resultados del plebiscito por el fraude que ellos sí fraguaron que permitiría la implementación de los acuerdos de La Habana que la ciudadanía está pidiendo con sus masivas marchas. Lo dicho, la doble moral politiquera del uribismo. Pero ya se le está acabando la cuerda de sus trapisondas.

Comentarios

5 thoughts on “LA LEY DEL EMBUDO

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