Por Marcos Silva Martínez
La dirección académica y administrativa de la USCO, desde de su creación, ha padecido los efectos del amiguismo, el clientelismo, la politiquería, la corrupción, el oportunismo de directivos, docentes y administrativos y el silencio cómplice de sus estamentos, con contadas excepciones.
Las ocasionales denuncias de las minorías, sin profundizar en lo fundamental, son ahogadas por la solidaridad de cuerpo de los sectores dominantes, usufructuarios de ese patrimonio público.
La designación de Rector, adquirió las características típicas y perversas de las disputas politiqueras de las empresas electoreras, por acceder al poder del estado. Los candidatos no plantean programas que se articulen con los requerimientos de calidad, pertinencia, eficiencia y proyección en tiempo y entorno.
Una administración responsable y honesta, debe comprometerse a rescatar la institución de las garras del oportunismo, la politiquería y la corrupción, condición ineludible para poder luchar por el posicionamiento de la Institución, en el ranking de las mejores universidades del país. Su posición, desde hace años no satisface.
No deben engañarse y ni engañar con el mercado de posgrados cosméticos, estimulados por la necesidad de ingresos institucionales y el espejismo del posicionamiento profesional de egresados.
La Certificación de Alta Calidad, per se no resuelve la mala calidad. Esta se construye en el proceso de formación académica y luego se demuestra. Demanda calidad docente, medios de difusión y logística y apoyo didáctico-experimental. Requiere de laboratorios suficientemente dotados y actualizados, prácticas continuadas con experimentados docentes. El estudiante debe untarse de la realidad aplicada.
La proliferación de programas de licenciaturas y financieras y posgrados de las mismas, solo sirven para alimentar el burocratismo y el gasto insustancial inutil.
La USCO, no sale de su laberinto con simple cambio de Rector, y dignatarios subalternos, rotados entre los mismos, que de una u otra manera son responsables de la crisis, por acción u omisión. Debe deshacerse del burocratismo parasitario.
Los programas nocturnos, de las seccionales y numerosas licenciaturas, posgrados y diplomados, deben ser evaluados, por costo y pertinencia, para decidir cuales deben suspender o crear, temporal o definitivamente. Hay que racionalizar el gasto. Los oportunistas y corruptos siempre esperan oportunidad. Desgraciadamente la encuentran con frecuencia.
Deben crear nuevos programas técnicos, de acuerdo con las tendencias del desarrollo presente. Repotenciar Ciencias de la Salud e ingenierías. Construir más aulas y mejorar la dotación, para ofrecer más cupos.
La solución del problema de la calidad académica es inaplazable. Padres de familia y estudiantes, deben ser conscientes de éste imperativo, para no hacerse ilusiones.
Los resultados de los Pruebas Saber Pro (ECAES), deben motivarlos a exigir mejor calidad.
Autoridades, gremios y comunidad, debe comprometerse con el rescate de la USCO. Es un patrimonio público. La vinculación de docentes debe ser exclusivamente por méritos demostrados en pruebas de conocimiento, sin entrevista. La entrevista solo sirve al clientelismo y a la politiquería.
Los estamentos universitarios y la comunidad, deben reflexionar y hacerse partícipes de la solución. Las últimas revelaciones sobre la crisis interna de la USCO, son muy graves. Más aun, cuando antes que superarla, crónicamente se profundiza.

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