JUSTICIA A LA MEDIDA

Actualidad Columnistas

Por Aníbal Charry González.

La justicia que tenemos en Colombia, quien lo duda, es una justicia a la medida de los criminales de todo pelaje que asuelan nuestra convulsionada sociedad y por eso hoy nos encontramos totalmente a su merced en medio de la complicidad de un Estado que resolvió ser asaz benevolente con los victimarios e indolente con las víctimas y los asociados que impasibles ven como se fortalece cada día más el imperio de la criminalidad sin que haya como hacerle frente en medio de la jarana de los delincuentes que saben que la justicia  laxa y corrupta que aplicamos es literalmente rey de burlas.

Prueba al canto de lo que afirmo lo constituye la novela turbia protagonizada por la “Gata” célebre financiadora de campañas de políticos corruptos, que habiendo sido condenada por asesinato a 37 años de cárcel, solo ha pagado 1 año porque ha permanecido 9 años en reclusión hospitalaria soportada en cuestionables  certificaciones expedidas por médicos particulares, o sea con justicia a su medida, que ahora para colmo de burla ha sido agraciada por un juez de dudosa conducta con el pago de su condena en una lujosa mansión de su propiedad que está siendo objeto de extinción de dominio desde el año 2014 y se encuentra ocupada por una persona afiliada al SISBEN vinculada con la poderosa “Gata” sin que la Sociedad de Activos Especiales (SAE) haya podido desalojarla. Mayor burla a la justicia imposible.

Por eso acierta el escritor Ricardo Silva Romero cuando afirma que el problema de fondo en nuestro país es la fragilidad de la justicia, pues aquí “acudir a la justicia es jugar  ruleta rusa; aquí cada quien desde los curas hasta los militares, desde la gente del fútbol hasta los corruptos, ha vivido acostumbrados a tener una justicia a su medida”, como la que tuvo Pablo Escobar el más despreciable de los criminales  que finalmente sometió a la justicia para tener su propia cárcel con todas sus comodidades  donde siguió delinquiendo a sus anchas, proporcionándose además a sus propios carceleros. Y así tenemos los delincuentes que nos merecemos.

Y la tragedia nacional se acrecienta cuando sabemos que nos devora la corrupción y tenemos una justicia incompetente y corrupta donde algunos magistrados como también lo anota Silva han sido unos estafadores que no solo han traicionado el oficio de la justicia, sino que han tejido una red con los peores políticos que son casi todos; pero ninguno de los candidatos a la presidencia de la República hace propuestas para reformar a fondo el sistema político y la justicia convocando al pueblo colombiano por la vía del referendo o la asamblea constituyente, apostándoles a continuar con el sinuoso rumbo que llevamos  hablando de reformas inútiles   que no se podrán hacer nunca por un Congreso pervertido hasta la médula como el que se va a seguir eligiendo que solo representa sus torcidos intereses. Seguiremos pues, con una justicia a la medida de los delincuentes de toda laya, que para culmen de desgracia trafican también con ella ayuntados con los políticos como ya lo hemos visto.

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