JUSTICIA A LA MEDIDA DE LOS CORRUPTOS

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Por Aníbal Charry González.

Finalizando el año pasado fuimos sorprendidos por un juez de ejecución de penas de Barranquilla con la libertad condicional de Guido Nule, y después la concesión de casa por cárcel a Emilio Tapia y libertad condicional a Mauricio Galofre, todos involucrados de la mano de la clase política en el mayor escándalo de corrupción de que tengamos memoria en la contratación de obras de la malla vial de Bogotá, generándose inmediatamente la indignación nacional por la benevolencia de la justicia con estos criminales de cuello blanco, que simplemente tiene una respuesta: es el sistema penal acusatorio estúpidos, como dijera el eslogan acuñado por el estratega de campaña de Bill Clinton en 1992 James Carville respecto de la economía, que lo llevó a la Presidencia inesperadamente derrotando a George Bush padre.

Y es que no podía ilustrar mejor las bondades de este distendido sistema penal para los corruptos, que el caricaturista Jota en El Tiempo, mostrando a uno de estos malandrines abrazado a su hijo frente a varias edificaciones afirmando exultante: “Hijo mío, cuando delincas y pagues cinco años de cárcel, todo esto será tuyo”, como sucederá con el ladrón ex gobernador de Córdoba Alejandro Lyons, que después de un proceso de negociación con la justicia para pagar  5 años de cárcel y devolver irrisorios 4000 millones de pesos de 70.000 millones mal contados que se robó, le permitirá a él, que está bastante joven y a su progenie, disfrutar del dinero malhabido fruto del asalto infame e impune al erario.

Porque no son los jueces los permisivos y venales los que conceden estas gabelas a los mayores criminales de este país, sino un sistema penal aprobado por el Congreso de la República integrado por no pocos delincuentes potenciales como lo hemos visto que buscan favorecerse hacia el futuro abrumando de rebajas a los bandidos, que hacen posible que en este desventurado país robar al Estado pague, convertido en el mejor negocio del mundo en esta  arcadia de la corrupción al ritmo frenético de 50 billones de pesos al año.

Por eso no pasará nada con la investigación que ha emprendido la Fiscalía contra los jueces que concedieron los beneficios a los pillos de marras, como no le podrá pasar nada al juez que le otorgó casa por cárcel al jefe del “cartel de la chatarrización” Pedro Aguilar, condenado por hacer millonarios cobros ilegales al Estado, porque simple y llanamente como se ha dicho, es el sistema penal acusatorio hecho a la medida de estos bellacos que hace posible que aquí el que la hace no la pague, urgiéndose la eliminación de tanta concesión para estos salteadores, que en otras latitudes son condenados  a cadena perpetua o a la pena de muerte por sus fechorías.

Escolio. Que tal la defensa pérfida de Uribe del prófugo ex ministro Arias en los Estados Unidos, que por supuesto no aceptaron los jueces del país del norte, deslegitimando como lo sabe hacer nuestra justicia, afirmando que su pupilo fue condenado injustamente y pedido en extradición por presiones del presidente Santos y su Canciller.

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