
222222; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 12pt; line-height: normal; text-align: center;">Por Aníbal Charry González222222; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 12pt; line-height: normal;">
222222; mso-fareast-language: ES-CO;">La que hacen los políticos en Colombia, claro, la causante de todos nuestros males, -que es por supuesto lo que hay que reformar a fondo- para parodiar la frase que hizo famosa James Carville como asesor de la primera campaña de Bill Clinton cuando utilizó como slogan frente a George W. Bush que parecía tener asegurada su reelección, para significar que lo verdaderamente esencial era enfocarse en la vida cotidiana de los ciudadanos y sus necesidades inmediatas, afirmando rapidariamente “es la economía estúpido”, que llevó, -como ya es historia- a que Clinton en forma impensable llegara a la presidencia de los Estados Unidos.
222222; mso-fareast-language: ES-CO;">Y es que precisamente esa fue la gran conclusión a que llegaron los panelistas del foro sobre la reforma de “equilibrio de poderes”, convocado por la Cámara de Comercio de Neiva, a una pregunta que les formulé como moderador frente a los cuestionamientos que ha tenido el acto legislativo que hace tránsito en el Congreso, particularmente en el campo de la justicia, precisándoles previamente que la figura de la reelección – que per se no es dañina por lo que ha sucedido en otras latitudes para la continuidad de una buena obra de gobierno-, y va a ser eliminada atribuyéndole el desequilibrio de poderes, no había sido creada solamente por Uribe para achacarle exclusivamente el mal, sino aprobada por el Congreso y avalada por la Corte Constitucional; y que quienes generaron el desmangurre de poder fueron sus ejecutores, que no son más que la misma clase política en pleno que tenemos.
222222; mso-fareast-language: ES-CO;">Y no podía ser otra la conclusión frente a los reparos que se han hecho a la reforma, que no resuelve los problemas estructurales de la justicia, y yo diría que de nada, pues el papel aguanta todo, cuando el sistema político electoral que tenemos todo lo pervierte, incluida desde luego la justicia, como quedó demostrado con la integración perversa de uno de los organismos que van a ser eliminados como el Consejo Superior de la Judicatura, que se hizo por ominosa negociación entre Ejecutivo y Legislativo, y demostrativo de que ninguna reforma en este país va a funcionar sino reformamos esencialmente el sistema político electoral atosigado de corrupción y clientelismo que nos rige, que no se podrá hacer sino es a través de una Asamblea Nacional Constituyente, por la demostración también patente de que el Congreso por la cantidad de intereses cruzados que no son los del país, jamás hará esta urgente reforma.
222222; mso-fareast-language: ES-CO;">Por eso igualmente se concluyó, que si bien la reforma no podía ser ideal, era mejor a lo que hay, por la creación de un juez de aforados serio y calificado que nunca hemos tenido, la eliminación de la reelección, la de la facultad de las cortes de participar en la elección de altos funcionarios que las pervirtió y del Consejo Superior de la Judicatura, entre otros, pero en el cabal entendimiento de que si queremos cambiar verdaderamente las cosas, lo que hay que reformar es el sistema político electoral para que no sigamos siendo estúpidos.
