Por Aníbal Charry González
Ese es el presupuesto que se apresta a aprobar el Congreso de Ñoños que tenemos para el 2018, como todos los presupuestos de todos los años en este descaecido país político y nacional.
El primero con sus elecciones, puestos, contratos y privilegios, y el segundo con su educación, con su salud y demás necesidades básicas secularmente desatendidas por el país político, como lo dijera Jorge Eliécer Gaitán. Y ahí seguimos invictos con la reducción de los recursos para lo que representa el avance y desarrollo de los pueblos, cual es la cultura y la investigación científica.
Cuando saldremos del atraso con un presupuesto de vergüenza para Colciencias, que recibirá $220.000 millones de pesos. ¡Un dólar y medio por ciudadano! Como lo escribiera en su columna de El Tiempo Moisés Wasserman, agregando que la inversión anual en ciencia y tecnología en Estados Unidos y en la mayoría de los países de Europa está por encima de los 1.400 dólares por persona, y en Singapur llega a los 1.800. Invertimos el 0.2% del PIB para ciencia y tecnología que equivale apenas al 10% del promedio de los países de la OCDE a la cual queremos ingresar como zarrapastrosos. Estamos condenados al tercer mundo en medio del mar de corrupción de los Ñoños que aprueban los presupuestos pensando más en la mermelada para el país político que en las necesidades del país nacional.
Con razón el ícono de la corrupción de este podrido sistema político clientelista y contratista, el Ñoño Elías decía con cinismo en una entrevista reveladora antes de que lo encarcelaran por megabandido.“Que hablen lo que quieran. Aquí está la mermelada: en el estadio, el alcantarillado. Así como la cobra uno, la fue a cobrar él. Así como la cobra uno, que esto lo conseguí yo (“¿cierto alcalde, que yo lo llevé a donde el ministro?), así mismo llegó Santos y dijo: esto lo hicimos nosotros”. Él va a sacar sus votos. Así funciona la política”. Claro que así funciona el sistema de alcantarilla clientelista y contratista del país político para sostenerlo a base de coimas y sobornos que sirven para financiar sus vitandas elecciones; y por eso siempre hay un frondoso presupuesto para realizarlas como en el 2018 que se aumentó en un 157.8%, mientras se redujo en Ciencia y Tecnología en un 41.6%; en Deporte y Recreación en el 62.3%; en Inclusión Social y Reconciliación el 17.6%; en el sector Agropecuario el 28.7%; en Ambiente y Desarrollo Sostenible el 25.4%; en Justicia y el Derecho 16.9%, y en Cultura 13.7%.
Y nos hablan de locomotoras de la innovación, pero sin invertir en ciencia y tecnología en este país nacional sin cultura ni educación y con el agro abandonado, que confirma la división de país que hiciera Gaitán que sigue incólume con el reinado del país político que es el que aprueba el presupuesto del mal pensando siempre en sus intereses y en mantener el sistema político corrupto, mientras el país nacional sigue al garete con sus clientelas cebadas eligiendo a los mismos Ñoños de siempre
