Por Carlos Tobar
Poco me gusta referirme a los comportamientos degenerados de las ‘bandas’ politiqueras que han asaltado los órganos representativos de la democracia colombiana. Es tan ruin la conducta de la mayoría de concejales, diputados y congresistas, en este país del ‘Sagrado Corazón’, que solo producen asco. Quemar cacumen en denunciar las tropelías que cometen, casi siempre –como una constante matemática– en pro de beneficios personales, familiares o de grupúsculo es un ejercicio inútil, porque la mayoría de los colombianos se acostumbró a que esa corruptela pretenda ser la democracia representativa de una auténtica república.
Yo se lo minúsculos que son estos personajillos, tanto, que la totalidad de los conceptos usados en el párrafo anterior no serán asequibles a sus limitadísimas entendederas. En lo que si son hábiles es en el arte de las trapisondas, los torcidos y las maniobras de corto vuelo. Lo acaban de probar con la sesión espuria, que convocaron a las volandas el domingo pasado, con la que pretendían lavarle la cara a uno de sus cómplices; un funcionario que dirige –para vergüenza de los neivanos– la empresa social del estado encargada de velar por la salud de los ciudadanos más pobres.
El procedimiento para la convocatoria y realización del jolgorio dominguero fue en su totalidad torticero y, ellos creen que se salieron con la suya. Buscaban anular el intento del concejal y presidente del Concejo, Mateo Trujillo, de hacer un debate de control político al manejo bastante dudoso y cuestionado de la entidad de salud municipal. O que nos expliquen a los neivanos ¿por qué recibir al funcionario en reunión extraordinaria, a solicitud suya, sin que ningún concejal tuviera información financiera y de funcionamiento para poder realizar un debate serio? Y, ¿por qué culminar la reunión de cómplices con la citación al funcionario de marras a otra reunión de control político distinta de la solicitada por el presidente del Concejo? ¿Cuál es el fin de dilatar ese debate? Si el señor Cangrejo no tiene nada que ocultar de su gestión y, según él, es destacada y brillante, tanto que aspira a la reelección en el cargo, ¿por qué no someterse a los procedimientos establecidos para los debates de control político enviando oportunamente la información solicitada?
Los chulos, ovidios, lepheres, deibys, carrasquillas y demás ejemplares de la fauna politiquera que compone ese circo tienen mucho que explicar de este episodio oscuro e indignante. No puede ser que la ciudadanía no reaccione ante un espectáculo tan bochornoso. De la totalidad de concejales se salvaron tres (Mateo Trujillo, Leyla Rincón y Edinson Losada) que no cohonestaron con su presencia los atropellos de la mayoría, los restantes 16 están en deuda. Y al Alcalde y los miembros de la junta directiva de la ESE municipal les tocará actuar bajo el “principio de precaución”, en momentos en que en la vida nacional la lucha contra la corrupción debe guiarse por el precepto de que “la mujer del César no solo debe serlo sino parecerlo”.
