Por Aníbal Charry González
Thomas Piketty es un economista francés, director de la Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Sociales de la Universidad de París, reconocido a nivel mundial por ser un especialista en desigualdad económica y distribución de la renta, que escribió un libro que lleva el título del epígrafe de esta columna, considerado un best seller de la economía, y por tanto uno de los más destacados economistas del orbe, que sostiene entre otras tesis, que el incremento de la desigualdad por ser patente realidad, puede llevar a todo tipo de catástrofes políticas, económicas y sociales, por lo que deben los gobiernos hacer inversiones públicas importantes en educación, salud y protección medioambiental para combatir la desigualdad actual como la futura.
Pues bien: Gustavo Petro, candidato a la Presidencia por la Colombia Humana, envió al profesor Piketty su programa de gobierno, y una vez leído en su totalidad por el aquilatado economista, manifestó que daría su voto por Petro, por cuanto considera que sería el más indicado para disminuir la vergonzosa desigualdad que existe en nuestro país, que nos tiene en el tercer lugar en el mundo después de Haití y Angola según las Naciones Unidas, hontanar permanente de la violencia que reciclamos en Colombia. Y es que Petro, propone como puntos axiales a desarrollar como presidente de los colombianos: gratuidad en la educación superior, energías limpias, economía equitativa, zonas rurales productivas, democratización de la riqueza, mejoramiento del mercantilizado e infame sistema de salud, entre otras inversiones tendientes a combatir la extrema pobreza, redistribuir la riqueza para el incremento de la clase media de la mano de la empresa privada para el desarrollo del capitalismo pero con sentido humano, como considera Piketty debe ser el capital en el siglo XXI.

Ese es el programa de gobierno que pérfidamente ha sido sindicado de castrochavista, populista e irrealizable por la derecha, como siempre ha sucedido cuando se habla de hacer justicia social como ocurrió con Jorge Eliécer Gaitán, estigmatizado por la época como demagogo, comunista y estimulador de la lucha de clases como ahora se hace con Petro, tal como lo ha hecho nadie menos que el inventor de la infame “mermelada”, el ex ministro de Hacienda Juan Carlos Echeverry, que lapida como populista un eventual gobierno de Petro, comparándolo falazmente con los de los gobiernos de Cuba y Venezuela, considerando además su elección como un salto al abismo, por lo que hay que persistir con un sistema económico como el vigente que hace más ricos a los ricos y más pobres a los pobres, que es el que representa Duque, y dónde, para colmo de latrocinios, la clase política se roba 50 billones de pesos al año.
Bastaría responderle al cizañero ex ministro, que el solo hecho de que Petro como presidente y líder indiscutible de la lucha contra la corrupción, impida que la clase política voraz que rodea ahora a Duque nos siga robando por billones, alcanzaría para financiar 3 veces el programa de gobierno de la Colombia Humana disminuyendo la aberrante desigualdad de que habla Piketty, para ver si podemos vivir pacíficamente.
