Demanda creciente en lucrativo negocio Estados Unidos presume ser una de las naciones más seguras y vigiladas del mundo. Cuenta con radares, satélites, guardacostas, inteligencia militar y miles de millones de dólares destinados al control del narcotráfico. Se presenta como un territorio donde, supuestamente, nada se mueve sin que el Estado lo sepa www.tvnoticias.net tvnoticiascol Venezuela Colombia EE. UU. América

Demanda creciente en lucrativo negocio

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Estados Unidos presume ser una de las naciones más seguras y vigiladas del mundo.

Cuenta con radares, satélites, guardacostas, inteligencia militar y miles de millones de dólares destinados al control del narcotráfico.

Se presenta como un territorio donde, supuestamente, nada se mueve sin que el Estado lo sepa.

Sin embargo, cada año toneladas de droga cruzan sus fronteras y se distribuyen con facilidad en todo el país, alcanzando a millones de consumidores sin grandes capturas ni desmantelamiento de redes internas.

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Esto plantea una pregunta incómoda:

¿Cómo puede el país más vigilado del mundo permitir que tanta droga ingrese a su territorio sin que nadie haga nada?

La respuesta apunta hacia un tema que Estados Unidos evita reconocer: el narcotráfico también es un negocio interno estadounidense. Un mercado multimillonario que opera dentro de EE. UU.

Mientras Washington acusa a gobiernos de América Latina, se oculta que:

Estados Unidos es el mayor mercado consumidor de cocaína del mundo.

Es también la principal lavandería de dinero del narcotráfico.

Las estructuras criminales que distribuyen la droga dentro de su territorio nunca son catalogadas como carteles.

Surge entonces otras preguntas legítimas:

¿Dónde están los grandes capos estadounidenses?

¿Por qué nunca se habla de las mafias internas que dominan ciudades como Nueva York, Chicago o Los Ángeles?

Esa parte del negocio no aparece en el debate oficial. No conviene que aparezca. La narrativa que Washington impone es simple y conveniente:

las organizaciones criminales están afuera; los consumidores están adentro.

La excusa perfecta: Venezuela y Colombia

La política exterior de Estados Unidos ha usado el narcotráfico como argumento para intervenir en países estratégicos. Ejemplos recientes:

  • Contra el terrorismo en Irak
  • Contra la dictadura en Libia
  • Contra el narcotráfico en Colombia
  • Contra el Cartel de los Soles en Venezuela

Pero analistas internacionales coinciden en que, detrás de estos señalamientos, hay intereses económicos y geopolíticos: petróleo venezolano, bases militares y control de la región.

Si el narcotráfico fuera realmente la preocupación principal, Estados Unidos empezaría por limpiar sus propios puertos, bancos y fronteras.

Amenazas a Colombia: cinismo con bandera

En tiempos recientes, Donald Trump amenazó con enviar tropas a Colombia para “acabar con la droga”.

Pero omitió hablar sobre:

  • Las armas estadounidenses que llegan a manos de carteles latinoamericanos
  • Los bancos estadounidenses que lavan miles de millones del narcotráfico
  • Las mafias estadounidenses que distribuyen y controlan la venta dentro del país

Estados Unidos pretende atacar donde se produce, pero jamás donde se consume. Porque tocar el mercado interno implicaría cuestionar negocios que benefician a sectores dentro del propio país.

Conclusión: acusar afuera para ocultar lo que pasa adentro

Estados Unidos exige a otros lo que no cumple dentro de su territorio.

La amenaza más grande contra su población:

  • No está en Colombia
  • No está en Venezuela

Está dentro de su propio sistema:

  • Un mercado que mantiene vivo el negocio
  • Una economía que lava las ganancias
  • Una política exterior que usa el narcotráfico como justificación

Mientras esa doble moral continúe, la llamada “guerra contra las drogas” será solo un discurso para mantener poder e intervención, no para terminar con el problema.

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