
Por Eduardo Gutiérrez Árias.
Han pasado 12 días y aún continúa el Paro Nacional decretado por las Centrales Obreras, Fecode, las organizaciones indígenas y comunales, los movimientos estudiantiles, organizaciones campesinas, los transportadores y los pensionados, para rechazar el proyecto de reforma tributaria del gobierno uribista de Duque. Este ha sido el paro más grande y prolongado de la historia nacional, incluso superior al Paro Cívico Nacional de 1977 contra López Michelsen. Millones de colombianos han salido a las calles de ciudades y pueblos de todos los departamentos del país a exigir un cambio de rumbo. Los jóvenes han sido los líderes de la protesta y Cali la ciudad vanguardia del movimiento. El costo de la lucha ha sido alto. El propio gobierno reconoce 26 manifestantes asesinados a bala en los enfrentamientos con la policía y el Esmad. Las redes sociales hablan de 379 desaparecidos que fueron capturados por la fuerza pública y hoy se desconoce su destino. Hay 18 mujeres violadas y 12 muchachos que perdieron uno de sus ojos por los disparos con perdigones del Esmad. Eso demuestra el nivel de violencia y agresividad con que ha actuado la fuerza pública. En realidad muestra la ausencia de formación de la institución policial en Derechos Humanos.

A pesar de la majestuosidad de las movilizaciones, de las continuas agresiones policivas y del gran descontento y rabia popular que en ellas se refleja, la mayoría han sido ordenadas, pacíficas, civilistas y embellecidas con expresiones artísticas como el teatro, la música y la danza. Los que no pueden salir a la calle, desde sus casas, apartamentos u oficinas, aplauden a los marchantes, les lanzan consignas de apoyo, hacen sonar sus cacerolas en señal de respaldo, prenden sus equipos de música para entonar el himno nacional y desde los andenes baten banderas de Colombia.

A mediados de la semana anterior se obtuvo el primer gran triunfo del paro. El gobierno retiro el proyecto de reforma tributaria y renunció el ministro de hacienda Alberto Carrasquilla, autor de la iniciativa. Pero el Paro continuó. En concepto de los dirigentes hay muchos otros temas del pliego de peticiones que le han formulado al gobierno y que este se niega a negociar. El primero es una seria investigación sobre los desmanes de la fuerza pública que permita castigar a sus principales responsables si de defender la democracia se trata. La segunda es el retiro del proyecto de ley 010 de reforma a la salud que es aún peor de lo que hoy tenemos con la ley 100. El tercero es la implementación de la renta básica de un salario mínimo para los millones de desempleados. El cuarto es acelerar el proceso de vacunación contra el Covid 19. Y quedan otros que por extensión del artículo no alcanzo a mencionar.

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