COMISIÓN CONTRA LA IMPUNIDAD

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Por Aníbal Charry González.

El jurista  colombiano Iván Velásquez Gómez, estigmatizado y desterrado por cuenta del ex presidente Uribe por su eficacia en las  investigaciones sobre la parapolítica cuando era magistrado auxiliar de la Corte Suprema de Justicia, -galardonado con el Nobel Alternativo por su lucha anticorrupción como comisionado internacional contra la corrupción en Guatemala- , decía que estaban dadas las  condiciones para que en este país se creara una Comisión Internacional contra la Impunidad por los altísimos niveles que tenemos de esta lacra  que son un hecho notorio, para lo cual se necesitaba como se hizo en el país centroamericano un acuerdo de Estado y la ONU para apoyar  técnicamente a las instituciones encargadas de la investigación penal.

Pues bien: siendo una necesidad urgente que en este Macondo minado por el cáncer de la corrupción y la impunidad – que paradójicamente va a ser sede de la cumbre internacional anticorrupción de la INTERPOL el año entrante –  cuando no existe credibilidad alguna en la justicia comenzando por la Fiscalía de Néstor Humberto Martínez , no hay ninguna posibilidad de que se pueda constituir una Comisión de esta naturaleza, y menos con integrantes de los quilates y la credibilidad del comisionado Velásquez, porque aquí la considerarían  una intromisión a la soberanía  por parte de la comunidad internacional, so capa de que aquí funciona eficaz e independientemente el aparato de justicia, y porque en realidad lo que pretende nuestra dirigencia política es que no haya lucha frontal contra la impunidad como se ha querido en Guatemala, donde con la participación del enjundioso y galardonado jurista  se logró la identificación de más de 60 estructuras criminales generando hasta la renuncia y posterior arresto del ex presidente Otto Pérez Molina.

Ha sido tan eficaz el trabajo realizado por la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala, que el presidente actual Jimmy Morales cuyos familiares investiga, anunció que no renovaría su mandato y prohibió el ingreso de Velásquez  a ese país, por lo que resultaría  una quimera que se creara una Comisión que diera semejantes resultados cuando aquí por graves que sean los crímenes que cometa un jefe de Estado se encuentran blindados, contando  además con investigadores como la inútil y contaminada Comisión de Acusaciones, ante la cual muy poco podría hacer una organización internacional como la CICIG, que sería prácticamente imposible integrar en un país con tanta violencia e impunidad, como que todos los grandes crímenes nunca han sido esclarecidos precisamente por la falta de voluntad política del establecimiento para combatirlas.

Ahí  lo estamos viendo con la terna para Fiscal ad hoc que integró el presidente Duque de los lomos del uribismo, donde no aparece un investigador del temple y la independencia del ex magistrado Velásquez,  que dada su inconsistencia ya fue devuelta por la Corte para que sea reintegrada, demostrativo del poco interés del mismo Duque de luchar contra la corrupción y la impunidad más allá del discurso para la tribuna carente de efectivo liderazgo. Aquí no se le teme ni a las advertencias de la Corte Penal internacional, y por  eso  no podrá funcionar nunca una CICIG.

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