Por Marcos Silva Martínez.
El desorden climático presente, obedece, en gran proporción, a acciones y decisiones de los humano y en particular de los gobiernos. Las causas del problema climático, están identificadas. Las consecuencias son evidentes. Pero los gobernantes, dirigentes, empresarios y comunidad en general prefiere ignorarlas.
Investigaciones señalan que los mayores registros de temperatura se obtuvieron entre 2000-2019. Y la progresividad de intensidades, en los últimos 160 años, con agudización en las últimas cuatro décadas. Los efectos y consecuencias del cambio climático son innegables e insoslayables y comprobables en todo el planeta.
Los países industrializados y emergentes, son los mayores generadores de gases de efecto invernadero y los mayores responsables del calentamiento global. Pero algunos, en particular E. U., por maximizar ganancias, se niegan a comprometerse con los programas aprobados, en las diversas cumbres climáticas, para mitigar y revertir el fenómeno.
La presencia e intensidad irregular de las lluvias, el derretimiento de glaciares, obedecen a la alteración de la temperatura global, por acción del efecto invernadero y desencadenamiento de los efectos de la ley cero de la termodinámica, en particular por el consumo de recursos fósiles.
La producción de energía global, a base de recursos fósiles, es del orden del 72%. Y las de fuentes renovables, incluida la hidráulica 24%. Es preciso señalar que en tiempo de sequía, la energía hidráulica, que representa el 21% del potencial total, es sustituida por energía de fuentes fósiles (carbón mineral, DISEL).
Las fuentes de energía de origen fósil, son las más protegidas por el modelo económico de mercado, por los altísimos rendimientos económicos que generan, y porque sus rendimientos benefician principalmente a los centros de poder económico global.

El consumo global medio diario de petróleo superó los 98 millones de barriles diarios (2019). ¿Cuántas toneladas de CO2 y CO produce ese consumo?
El 72% de la energía consumida en el planeta, proviene del consumo de petróleo (80% en carburación), carbón y gas, hídrica 21%, nuclear 4%, otros 3%. Y los efectos ambientales se catapultan por deforestación y generación de gases industriales.
El calentamiento climático y la deforestación, son responsables de la desecación de suelos, abatimiento de manantiales, acuíferos y fuentes superficiales de agua. Esta realidad climática, constituye amenaza para la seguridad alimentaria mundial, pero especialmente para las naciones de menor desarrollo.
Se sabe que el bosque actúa como esponja que succiona (fotosíntesis) CO2 y CO. Pero los bosques naturales, son arrasados en los países en desarrollo, por trasnacionales, con el beneplácito de sus correspondientes gobiernos. La legislación vigente al respecto, es inocua. Los gobiernos no la aplican para no afectar intereses de los explotadores y destructores de bosques, no obstante el marco legal que supuestamente regula y protege el medio ambiente.
A pesar de la complejidad del problema, es controlable y reversible. Es obligación de los gobernantes, empresarios y dirigentes de las naciones tomar decisiones al respecto, en cada uno de sus correspondientes programas de gobierno.
El artículo 111 de la Ley 99/93 ordena a municipios y departamentos invertir mínimo el 1% de sus ingresos directos para protección de fuentes que abastecen acueductos. No lo cumplen.
Debe extenderse el mandato al presupuesto nacional, a las multinacionales mineras, sobre producción bruta. Con voluntad política y un ordenamiento legal concreto y pertinente, Colombia podría reforestar un millón de hectáreas/año, generar 500.000 empleos, reducir en mínimo 2% el desempleo y subempleo, potenciar la industria maderera y aportar a la reversión de la amenaza climática. ¿Los gobernantes no entienden el problema climático?

Link exchange is nothing else except it is only placing the
other person’s webpage link on your page at appropriate place and other person will also do same in support of you.