El desempeño fiscal y financiero del Estado Colombiano en el 2015 estuvo influenciado por los mercados internacionales, los menores precios del petróleo, los procesos de devaluación de la moneda nacional, la aceleración de la inflación, el déficit externo de la cuenta corriente, y caída del recaudo de los impuestos Reveló El Contralor General de la República, Edgardo Maya Villazón, al entregar informe a la Comisión Legal de Cuentas de la Cámara de Representantes.
Eso demuestra las debilidades estructurales de la economía y por extensión de las finanzas públicas que no eran percibidas de manera más clara en vigencias anteriores cuando se gozaba de una relativa prosperidad gracias a los altos precios de los bienes primarios, especialmente de hidrocarburos.
El balance de las finanzas públicas de Colombia, durante 2015, arrojó un déficit consolidado equivalente a 3,73% del Producto Interno Bruto (PIB), superior al presentado en 2014 que fue 2,05%. El resultado estuvo determinado, fundamentalmente, por el balance fiscal deficitario del Sector Público No Financiero (SPNF) que ascendió a 3,68% del PIB, mientras que el Banco de la República y FOGAFÍN contribuyeron en su conjunto con el 0,05% restante.
El resultado del Sector Público No Financiero se explica, en lo fundamental, por el efecto deficitario de las finanzas del Gobierno Nacional Central (GNC) que llegó a 2,96% del PIB.
El déficit del Sector Público, como proporción del PIB, en los 2 últimos años ha presentado un deterioro significativo rompiendo una tendencia decreciente entre 2009 y 2012, cuando pasó de 2,4% en 2009 a 0,5% en 2012, jalonado por el Gobierno Nacional Central en razón del crecimiento en los ingresos derivados de los favorables resultados económicos del período, y las reformas adoptadas para fortalecer las fuentes de recursos.
A partir de 2013 la tendencia se revirtió y el déficit del Gobierno Nacional Central aumentó, así como también el resultado consolidado.
Para 2014 y 2015 comenzó a tener efecto en el balance fiscal la reducción de los precios del petróleo y la desaceleración económica que impactaron los ingresos, además de las inflexibilidades de los gastos públicos como nómina, pensiones, vigencias futuras aprobadas y transferencias.
LA CUENTA GENERAL DEL PRESUPUESTO Y DEL TESORO Y EL AJUSTE FISCAL
El proceso de programación y ejecución del presupuesto 2015 se vio afectado por las fluctuaciones macroeconómicas externas y la incertidumbre en el desempeño de la economía nacional. Así, por ejemplo, los supuestos macroeconómicos del crecimiento, la inflación y la tasa de cambio que sustentaron la programación de los ingresos fueron difíciles de predecir en el marco de la caída de los precios del petróleo, los cambios de las tasas de interés nacionales e internacionales y el fenómeno de “El Niño”.
La caída de los precios de las materias primas, especialmente del petróleo, redujo los ingresos fiscales provenientes de la renta petrolera, mientras que la devaluación del peso aumentó los gastos del servicio de la deuda externa y el fenómeno de “El niño” presionó la inflación que aumentó los costos de los bienes que el Gobierno debe adquirir para producir bienes y servicios públicos.
Los ingresos corrientes de la Nación (ICN), que comprenden los impuestos directos e indirectos, registraron un recaudo total de $102,73 billones de un presupuesto de ingresos estimado en $110,59 billones. El menor recaudo efectivo de los ingresos corrientes de la Nación (ICN) obedeció a la caída del impuesto de renta y complementarios, compensado, en parte, por el recaudo de la sobretasa del impuesto de Renta para Equidad (CREE). Un rubro que también estuvo por debajo de lo programado fue los recursos de capital, debido a la caída de la liquidación de utilidades de las empresas, especialmente de Ecopetrol.
No hay una fuente única de información para el recaudo de los ingresos de la nación y existen diferencias entre la información de Hacienda a través del Sistema de información Financiera –SIIF- y la DIAN. La CGR considera necesario contar, urgentemente y sin dilaciones, con un sistema de información de ingresos único en el país que permita conocer a ciencia cierta el recaudo de impuestos. Lo anterior con el objetivo de mejorar la priorización del gasto público y, sobre todo, de aumentar la transparencia en las finanzas públicas y las políticas fiscales.
EL CRECIMIENTO DE LA DEUDA Y LA SITUACIÓN FISCAL
En el contexto macroeconómico e internacional que se vivió en la vigencia 2015, se presentó en el país una caída en las rentas petroleras recibidas por el erario, con un gasto público inflexible a la baja y un encarecimiento del servicio de la deuda externa impactado por la devaluación. Lo anterior, sumado a otros factores, aumentó el déficit fiscal, que determinó una mayor deuda del sector público con una concentración del endeudamiento en el Gobierno Nacional Central.
El total de la deuda del sector público alcanzó $453,27 billones en 2015, de los cuales $341,9 billones corresponden al Gobierno Nacional, $71,4 billones a las empresas nacionales también conocidas como entidades descentralizadas del orden nacional, $28,9 billones de las empresas territoriales y $11,0 billones de las entidades territoriales (departamentos y municipios)
Este nivel de deuda muestra varios aspectos que merecen destacarse, como el aumento de la deuda no solo en términos absolutos, sino también como porcentaje del PIB; cambios en la composición de la deuda interna y externa, donde ésta última ganó terreno para el 2015; la necesidad de recursos de las empresas para hacer inversiones que fueron financiadas con créditos; y mayores gastos de las entidades territoriales que elevaron los déficit y, por ende, los niveles de endeudamiento.
Las entidades territoriales con mayor endeudamiento fueron, en su orden, Antioquia ($1,44 billones), Bogotá ($1,36 billones), Medellín ($1,19 billones), Cundinamarca ($0,58 billones) y Barranquilla ($0,5 billones); mientras que el mayor incremento de deuda territorial se presentó en el departamento de Antioquia ($0,41 billones), seguido por Medellín ($0,17 billones).
El escenario macro y los niveles de la deuda pública en 2015 llevaron a que la agencia calificadora de riesgos Standard and Poor’s revisara en febrero de 2016 la perspectiva de calificación crediticia de Colombia de estable a negativa, teniendo en cuenta el balance externo del país y el riesgo de un mayor déficit fiscal. Lo anterior implica que, de no tomarse las medidas necesarias para reducir los gastos e incrementar los ingresos públicos, se pone en riesgo el grado de inversión de la deuda externa colombiana, lo que incrementaría su costo de financiación.
Informe completo en http://www.contraloria.gov.co/web/finanzas-publicas




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