Por Aníbal Charry González
La política en Colombia, no es más que un ejercicio alevoso de camaleones –con perdón por la comparación con estos animalitos que cambian de color para protegerse de los depredadores-, que tiene fines de vulgar negocio y ambiciones personalistas, que de beneficio al interés colectivo que siempre llevará del bulto, heredado de los fenicios –con perdón también por la comparación con estos genuinos comerciantes-, cuyos descendientes sentaron reales desgraciadamente por estos lares, y que metidos en la política la trocaron por politiquería convirtiendo su ejercicio en una despreciable mercadería para la gente, pero muy apreciable para ellos como lo padecemos de vieja data y ahora en todo su esplendor por cuenta de Ñoños, de Musas Besailes, de Jattines y Manzures y cía ilimitada.
Y como la política que practicamos es eso, un zafio negocio, todo lo que se haga en este país para que haya verdadera democracia termina pervertido, como ha ocurrido con la recolección de firmas para permitir que candidatos independientes de la politiquería se puedan postular, que ha sido cooptada por estos mercaderes de la política haciéndole conejo a la democracia, como que estando al frente todo el tiempo de esas toldas partidistas para dar avales a cuanto bandido con votos se postulara; pelechar de los gajes de la burocracia y de los contratos y por supuesto de la corrupción que financia la política, como por ensalmo se convierten quitándose la piel de lobo para ponerse la de mansos corderos amigos de la ciudadanía para recolectar firmas y después en el poder seguir al servicio de la politiquería, volviéndose a poner la de lobo voraz en detrimento de quienes firmaron ingenuamente en esta fachada de democracia que solo tiene elecciones pervertidas.
El mejor ejemplo de este vitando camaleonismo lo constituye sin duda el ex vicepresidente de la república y jefe supremo de Cambio Radical, Germán Vargas Lleras, que después de ser campeón en expedir avales al desgaire a corruptos y criminales con tal de que tuvieran votos; para tratar de sacudirse del desprestigio de su partido y la hediondez evadiendo responsabilidades , resolvió en un acto de viveza propio de los de su caletre, candidatizarse a la presidencia recogiendo firmas so capa de apelar al pueblo, para en realidad sacar más ventajas como candidato de las que tiene como representante de la derecha oligárquica recién apartado de la ubre burocrática, haciéndole además conejo a las reglas electorales comenzando su campaña antes que los candidatos partidistas que solo lo pueden hacer 3 meses antes de la elecciones. No en vano en este remedo de democracia tenemos 30 candidatos por firmas que después recibirán las adhesiones de los partidos desprestigiados y vergonzantes de estos camaleones de la política.
Escolio. Si el presidente Santos quiere que verdaderamente lo recuerden como traidor de su clase, tendrá que presentar un proyecto de ley vía Fast Track para convocar una asamblea constitucional que no constituyente, para reformar a fondo el sistema político fétido y la Justicia envilecida que no puede hacer el Congreso, sin lo cual no se podrá lograr jamás una paz estable y duradera.
