El alcalde de Colombia (Huila), está obligado a declarar la calamidad pública, si desea recibir el apoyo del gobierno nacional, para mitigar los efectos del sismo que afectó al municipio el domingo 30 de octubre.
A esta conclusión llegó el director general de la Unidad de Gestión y Riesgo de Desastres, Carlos Iván Márquez, durante reunión que presidió en esta población del norte huilense, hasta donde llegó para evaluar la crítica situación que presentan numerosas viviendas urbanas y la red de comunicación terrestre.
El informe oficial que se entró en la reunión revela que 90 viviendas resultaron averiadas, 9 de ellas inhabitables y a sus residentes se les proporcionará un subsidio de arrendamiento mensual hasta cuando sean incluidas en algún programa de vivienda.
La vía de acceso desde la cabecera municipal a los centros poblados de Santana, San Marcos, San Antonio Bajo y San Antonio Alto, donde residen unas tres mil personas, presenta una inestabilidad sobre 15 kilómetros y daños en la banca sobre 500 metros, lo que obliga al rediseño, según el criterio del Comité de Seguimiento al sismo.
Mientras llega ese rediseño y construcción vial, la comunicación de estas localidades con los centros de consumo, se efectuará por la carretera a Dolores, municipio del Tolima, cuyo mantenimiento lo efectuará la Gobernación del Huila, con maquinaria propia.


