PROTESTA SOCIAL Y DEMOCRACIA

Actualidad

Por Marcos Silva Martínez.

El gobierno, taimada y perversamente, insiste en imponer la reforma tributaria, contra los intereses de las mayorías. Para justificarla, usa la desvergonzada falacia de generar condiciones de equidad socioeconómica.  Para  confundir al elector, usa los señuelos de la  generación de empleo, devolución del IVA al 20% de menores ingresos y tres días sin IVA, al año. De esa manera  pretende engañar, una vez más, a los electores, sin afectar los intereses y gabelas con los que se comprometió con los  ricos y gremios económicos, durante su campaña.

Ante el criminal atropello a los ciudadanos de bajos ingresos y economías descalzas, hay  congresistas, enemigos del pueblo, que defienden la contumaz actitud y decisión del Sr. Duque, de mantener oídos sordos ante el clamor del pueblo y mentalidad obtusa ante la realidad socioeconómica nacional, la encrucijada fiscal y el dramático endeudamiento público.   

Bajo esas condiciones, el pueblo no fácilmente pude escapar al yugo populista y falaz del gobierno y del  congreso. Un  congreso ebrio de mermelada, de ambiciones burocráticas y poder,  se pliega a satisfacer los intereses de los dueños del capital.

La realidad tributaria colombiana consiste en que los billones recaudados, los pagan los consumidores, no las empresas. Y de  esos consumidores, más del 70% son pobres que ganan menos de dos salarios mínimos y entre ellos (informales), el 52% menos de un salario mínimo. Son cifras compatibles con el porcentaje de desempleados, informales e inactivos, no obstante las cifras del DANE, no  sustentables (CEPAL). Todos pagamos IVA. El que se toma una gaseosa,  se fuma un cigarrillo, llama por teléfono, etc.  

Ese 52% que gana menos del  salario mínimo, paga anualmente al estado, en promedio, un salario mínimo por  IVA.

A los ricos y a sus empresas, con la reforma declarada inexequible por la Corte Constitucional y que contra  viento y marea quiere imponerla el gobierno y sus secuaces,  les reduce la tributación anual aproximadamente en $9.0 billones, dizque para que enganchen más trabajadores. Ese argumento los han usado muchas veces y los resultados han sido al contrario. Son entre otras, las maquiavélicas trampas y falacias  del gobierno de Duque, en su reforma tributaria.

El sofisma que usa el gobierno y los ricos, son las altas tasas de tributación Pero la tasa real del impuesto de renta de empresas y sector financiero, no supera el 14% (hay investigaciones que lo demuestran). A esa tasa o menos se reduce la tributación real, por obra y gracia de las deducciones,  exenciones, elución  y evasión. El  control de la elución y evasión es ridículo. Por esas prebendas y delincuencia, el fisco deja de recaudar más de $60 billones anuales. Además, con las reformas de 2012 y 2014, les redujo los costos laborales en porcentaje superior al 8%,  por reducción de la parafiscalidad. Son todas gabelas que solo  benefician a los ricos y a sus empresas.

Al  sector minero les  mantiene porcentajes de regalías irrisorio, deducibles del impuesto a la renta. Aberrante.

No toca el sector financiero con más impuesto. Se los compensa  vía gabelas al impuesto a la renta. Las utilidades de ese sector son escandalosas.

Las remesas, por utilidades de las multinacionales que operan en Colombia,  giradas a sus matrices, son superiores a la inversión extranjera directa IED.  Es el sofisma de la inversión extrajera y el torpedo de la seguridad inversionista, conque entregan al capital trasnacional, las riquezas y la soberanía nacional. 

No  se puede esperar nada distinto. La economía nacional, está manejada por  incondicionales defensores del modelo neoliberal, cuyos postulados  fueron impuesto por el Consenso de Washington y son tutelados rigurosamente por el Banco Mundial,  FMI y el poder del Régimen.

El país, desde siempre ha sido gobernado con  cálculo mezquino de las élites y la mediocridad que las asiste.

Varios países suramericanos se liberaron del yugo del BM y del FMI, pero son asechados por los carroñeros financieros y sus secuaces. Colombia sigue de rodillas.

El neoliberalismo, con su sofisma del mercado, ejecuta la neo-colonización y el sometimiento, junto con la deuda pública, externa e interna, que succiona los recursos nacionales. De los impuestos que pagamos los colombianos, más de $64 billones (2019)  se los traga el servicio  de la deuda pública. Entre 2.002 y 2.016, el endeudamiento en dólares creció más del 220%. El endeudamiento interno y la deuda contingente, superan el PIB. Son aristas de la perspectiva sombría que amenaza a Colombia, consecuencia de la irresponsabilidad política y la inmoralidad del poder, ejercido desde hace más de 200 años.

El país camina a la inviabilidad fiscal y socioeconómica, empujado por la irresponsabilidad y concupiscencia del poder y la corrupción que lo financia.

Solucionar la problemática  obliga  reestructurar el régimen tributario y el modelo económico-político, de manera que, el que más tiene más pague, derrotar la elución y el contrabando,  racionalizar las exenciones y deducciones y derrotar la corrupción, pero de ninguna manera castigando a  asalariados,  subempleados e inactivos, que integran la vergonzosa cifra de más de 70% de pobres e indigentes. El pueblo debe movilizarse para impedir  la reforma nueva  tributaria del Régimen. Debe entender que los responsables de la encrucijada política, económica y social que amenaza el futuro de la nación, es responsabilidad única, de la clase política y dirigente. Es conclusión que debe penetrar  en la conciencia ciudadana colombiana y debe servir  para nunca más volver a votar por los enemigos del pueblo. Los politiqueros que hoy son dueños del poder público

Comentarios

2 thoughts on “PROTESTA SOCIAL Y DEMOCRACIA

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