Por AnÍbal Charry González.
En todas las acepciones del sustantivo femenino: ruin, miserable, mañoso y malvado, propio de bellacos -como el presidente del Senado Ernesto Macías y el de la Cámara Alejandro Chacón-, fue el que cometió este vitando Congreso al hundir el proyecto de ley que eliminaba la casa por cárcel para los corruptos y el aumento de penas para delitos como la concusión y el prevaricato, demostrativo además de que el mandato de casi 12 millones de votos de la consulta anticorrupción les importa una mierda. Un verdadero crimen en concierto contra la soberanía popular como atinadamente lo calificó la senadora de la Alianza Verde Angélica Lozano, pero con plena identificación de sus autores.
Porque el acto de bellaquería no fue solo del Congreso sino del mismo Gobierno del subpresidente Duque, que de dientes para afuera y en forma oportunista asumió el liderazgo para hacer realidad el mandato de la consulta, afirmando ladinamente que la lucha contra los corruptos era uno de sus objetivos, pero sin hacer ninguna gestión contundente en el mañoso Congreso para demostrarlo, pues ni siquiera mensaje de urgencia envió para que desde el comienzo del trámite del proyecto de ley se le diera prioridad, que solo llegó en este semestre cuando se tenía calculado que terminaría hundiéndose de acuerdo a lo concertado con el partido de gobierno y su jefe supremo, que como se sabe no apoyaron la consulta mezquinamente porque su liderazgo provenía de la oposición, y lo prioritario no era atender el claro mandato anticorrupción, sino el mandado del “presidente eterno” para acabar con la JEP y los Acuerdos de Paz.
A toda clase de marrullas se acudió en el Congreso para dilatar el trámite del proyecto, como que duró un año en el Senado y solo se envió a la Cámara cuando se tenía asegurado su hundimiento con un sainete final vergonzoso que impidió la conciliación de ambas cámaras. Y es que no se podía esperar menos de estos bellacos, que no tenían ninguna intención de aprobar el proyecto que eliminaba la casa por cárcel, aspirando a beneficiarse como que los agraciados son los congresistas que cometen toda suerte de delitos contra la administración pública, tal como sucede actualmente, donde no pocos de estos filibusteros del erario de su cuerda política están disfrutando de impunidad, lo mismo que familiares y relacionados, por lo que comenzaron para dilatar su trámite con una miríada de impedimentos.
Ha quedado confirmado con este acto de bellaquería, que del Congreso no saldrá jamás lucha frontal contra la corrupción, porque simple y llanamente es esta plaga la que mueve la actividad política determinando su vigencia, por lo que, lo que diga el pueblo para combatirla se lo pasarán por el fundillo por no decir otra cosa, como lo hicieron ahora en un auténtico crimen contra su voluntad, que contrario a lo que sostuvo igualmente la senadora Lozano, no es un crimen perfecto porque no hay responsables que se tiran la pelota marrulleramente unos a otros por su consumación, sino que los criminales están plenamente identificados como integrantes del establecimiento corrupto que nos rige
