DEL DISCENSO AL CONSENSO

Actualidad Columnistas

Por Luis Alfredo Ortiz Tovar.

No obstante que en política se dice que todo es posible, resulta cuando menos destacable, el encuentro que los líderes políticos más emblemáticos hoy en el país, pero al tiempo quienes más tienen argumentos para disentir de sus posturas, ya por la diferente ideología que predican, ora porque defienden desde sus líneas sus propios intereses.

Hago referencia al encuentro que recientemente tuvieron los líderes de la izquierda en Colombia, Gustavo Petro, e Iván Cepeda, y de otra parte el senador y ex presidente Álvaro Uribe, entre otros.  Sorpréndanos o no, la confluencia de interés en el diálogo lo propició nada más ni nada menos que el tema que mantiene dividido al país, relacionado con la recientemente creada Jurisdicción Especial para la Paz, derivada de los acuerdos de la Habana.

Nada más sorprendente, pero al tiempo nada más reconfortante, en una sociedad que se ha venido alimentando de odios, apasionamientos, y fanatismos, mismos que han calado en la osamenta del pueblo, y que los ha colocado en la toma de partido, mas por fanatismo, y desinformación que por convicción, en uno y otro bando.

Como civilizados, esta vez entendieron que la forma más efectiva, cordial, pero al tiempo productiva de resolver diferencias, es el diálogo, ese que se ha perdido en las entrañas de la sociedad, dando paso a proceder de facto, arrasar, y desconocer la voz del otro.

Justo, este rescatado diálogo, generó entendimiento, o por lo menos un acercamiento, para entre otras cosas, fortalecer la Jurisdicción Especial para la Paz, instancia creada para evitar la impunidad producto de los crímenes cometidos a lo largo de cincuenta y más años de barbarie, además para devolverle una luz de justicia y reparación a las víctimas, pero también para permitir que vuelva a ver un grado de credibilidad en los escenarios de la justicia en el país.

Disentir no es agredir, lo hemos recalcado en alguna otra ocasión; es ni más ni menos, que la cuota inicial para el entendimiento, es el ejercicio más digno del ser humano, comprender que somos diferentes y que pensamos distinto, pero eso no nos puede ni nos debe hacer enemigos.

Bienvenida la diferencia, pero más bienvenida debe ser la aceptación de pensar distinto, de creer distinto, de sentir distinto, de tener colores en la piel distinto, pero que ello no sea sino la razón para empezar a construirnos, entendiéndonos desde nuestras propias perspectivas, y la razón última para significar que dialogar es, derivado de la posibilidad de hablar, la mejor expresión de la condición humana. Dios, la evolución, o lo que fuese, nos dotó de esta forma de comunicarnos.

Que ella no sea solo para agredirnos, sino para reconocernos.

Ejemplo que nos mandan, quienes hoy en el país vuelven a creer que una causa común, se remedia con una palabra entrelazada.

Comentarios

2 thoughts on “DEL DISCENSO AL CONSENSO

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